¿Sabes cuando tu cuerpo se siente débil, tu cabeza da vueltas y no esperas nada más que la luz se apague? Así me encuentro en estos momentos. Sostenido por dos halos que impiden que naufrague en las tinieblas de la desidia. Las fuerzas flaquean y nada que no sea sucumbir me lleva a remontar el vuelo. Pienso en vuestras caritas tan hermosas, tan resplandecientes y vuelve una luz a encenderse en mi iris. No puedo fallaros y eso me tranquiliza. Quizás no me rearma pero al menos no me hace abandonar. Miraros, oleros, sentiros cerca es lo que me hará levantar...
Alzo la vista y a lo lejos veo huellas. Temo seguirlas y perderos. Permaneceré a vuestro lado para que al menos os trasmita calor, tanto como mi corazón puede permitir.

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