martes, 31 de diciembre de 2013

BRÚJULA

Despacio, como despertando de un largo letargo, mis manos comienzan a soltarse pero mi cerebro todavía permanece dormido. La luz me aturde pero la noche me ayuda a mitigar tanto deslumbramiento. Languidece un año lleno de proyectos que van tomando forma no sin esa maldita rémora de las cosas inconclusas. Me hago fuerte pero no sé dónde está el límite. A veces lo adivino cercano y amenazante. Es entonces cuando tomo aire, aguanto un poco más y sé que soy invencible.
No hay respuestas aunque apenas hay preguntas. Sólo camino por el que avanzar y aunque nadie me mostró la meta, ya no puedo salir de una senda que me lleva por territorios oscuros aunque entre la frondosidad del bosque creo ver luz. O quiero creer. Que nadie ose despertarme.
Te digo adiós sin rencor, pese a que podría odiarte. Despierto con la firme intención de continuar hacia adelante sin mirar atrás. Temo asustarme de lo que vea.

martes, 17 de septiembre de 2013

DESPERTAR EN EL DESIERTO

Preparado para ir al gimnasio con más intención que ganas, el amanecer se hace de rogar cada día más. Días de claroscuros, noches insomnes con pellizcos de incertidumbre. La alarma me despierta de un sueño por el desierto de Arabia. O quizás fue un deseo. Temo derramar grandes dosis de optimismo porque nunca han sido buenas compañeras de viaje. Pero me hace ilusión mi nuevo papel de Lawrence de Arabia...

miércoles, 11 de septiembre de 2013

LLUVIA

Fuera en la calle está lloviendo. Lúa se refugia debajo de la mesa mientras ve repicar las gotas contra el suelo. Me gusta verla tranquila, feliz, ajena a los problemas que nos asaltan tras la valla del jardín. Ella allí es la dueña y señora. Campa a sus anchas con la única compañía de Fran, la tortuga que no osa violentar el rango jerárquico ganado con el paso de los años.
En estos días tan convulsos y estresantes, me gusta mirar a mi perra. Me transmite la serenidad que turba el día a día. Cuántas veces he soñado ser perro. Tan nobles, tan majestuosos. Sin más problemas que mantenerse vivos...
Hoy parece que el verano se ha ido. Deben ser las ganas que tengo, aunque la lluvia ayuda. Trato de disipar las malas vibraciones que año tras año traen los calores sofocantes pero creo que es una batalla perdida. Tendré que focalizar mis energías en otras luchas en las que pueda tornarme vencedor.
Y mis hijos en el colegio. Y yo en mi despacho, al menos físicamente porque mi espíritu está bordeando los acantilados de la isla de Skye en Escocia, desde donde algún día  de hace muchos, muchos años, algún antepasado mío contemplaba una tormenta como la que ahora está azotando Leganés. Hacía años que no oía un trueno. Delicia para mis oídos. Son estos los momentos que trato de saborear por escasos. Pienso en Oliver con su polo de manga corta pasando frío y por un momento se me encoge el alma pero Oliver es fuerte, es un luchador y no se amilana ante una tormenta veraniega. Es un ser tocado por los dioses. Por eso va a ser eterno. Aunque se ría cuando se lo susurro al oído. Tiene magia emanada de La Odisea. Pero él todavía no lo sabe...

viernes, 28 de junio de 2013

SOÑAR

Hoy mi barco ha encallado en la isla de los sueños inconclusos. Me habré despistado en la inmensidad del blanco de mi techo desde donde se reflejaba la única estrella que asomaba por la ventana. Aprovechando la escala forzosa, he ido hasta el pozo donde dormitan mis metas lejanas, esas que un día dieron sentido a una vida que hoy intuyo difusa.
Hubo una vez que quise bordear Menorca en kayac, ascender al Kilimanjaro en calzones cortos, como un día hiciera en el Perdido. Quise degustar un menú en el Bulli mientras Chet Baker me masajeaba las orejas ante la lánguida presencia de Sade. Deseé que Tony Benett me cantara "Happy Birthday" un 19 de Mayo cualquiera; quise ver atardecer en el Serengueti mientras apuraba una botella de Dom Perignon; anhelé meter el triple final que diera el enésimo anillo a mis orgullosos verdes y siempre quise estar sentado entre Woody Allen y Diane Keaton en una de esas delirantes tertulias en el Up Town neoyorquino.
Y hoy estoy varado entre rocas, entrando agua por varias vías y sin provisiones ni fuerzas. Pero todavía me queda un aliento para soñar que Lauren Bacall aparece tras aquellas palmeras y se acerca hasta mí para susurrarme: ¿tienes fuego, muñeco?...

Varias buenas noticias han venido a insuflar vitalidad a mi cuerpo. Parece que no está todo perdido.Veremos...

jueves, 27 de junio de 2013

ABISMO

Pasar de una noche plácida a clavar la mirada en la vacuidad del techo en busca de respuestas a tanto desorden ajeno. Llegar a rozar la felicidad con la punta de los dedos para tambalearte segundos después y caer al abismo de la incertidumbre mientras se aleja la dicha y una lágrima se encarga de despedirla.
La toqué, la olí, la sentí muy dentro para serme arrebatada con fiereza y sin miramientos.
Me siento vacío y cansado. Me pesan los ojos y tan solo el deslizar de los dedos por el teclado me recuerdan vagamente que estoy vivo. Ahora viene la imagen fresca de mis hijos y el marcador de energía sube. Parece que es suficiente. Mis hijos. Sin ellos la caída sería eterna e irremediable. Recurro a vosotros pese a que me busquéis con la mirada ansiosa demandando seguridad y tranquilidad. Qué jodida paradoja...
Pase lo que pase, el nexo de amor que nos une me mantendrá a flote. Os lo prometo.
No todo va a ser negatividad. Recupero sensaciones mientras corro una media de 3 o 4 veces a la semana. Los dolores han remitido casi por completo. Siempre asoma algún pequeño latigazo que me estremece al traer recuerdos de los sufrimientos pasados, pero los tiempos mejoran semana a semana y me siento físicamente más fuerte. Ojalá pudiera decir lo mismo de mi mente. Me he abandonado a la perra suerte y no sigo la dieta que debería. Veremos qué ocurre en los próximos días pero pintan bastos...

Pasan las horas, los minutos, los segundos, y van lapidando mi moral. La imagen del teléfono apagado perdura en mi mente sin variación alguna. A veces siento dolor.

Tengo tantas preguntas sin respuesta, tanta ira acumulada que no sé cómo canalizarla... No puedo creer que un concepto tan vano como la mala suerte haya calado tan hondo en mí.

lunes, 27 de mayo de 2013

RESPIRAR PROFUNDAMENTE

Serenidad, calma, paz, sosiego... Como un barco meciéndose con la suave brisa del océano...

El retraso del calor está diluyendo los malos augurios que trae la canícula por estas fechas pero me mantengo vigilante porque donde menos te lo esperas, te acosa la calamidad. No pierdo la fe y espero que este año la maldición se mantenga escondida.

jueves, 16 de mayo de 2013

NADA

Los vaivenes de la vida acaban por agotarme. Sube, baja, espera, corre, para, salta, dónde, por qué... El cansancio anida en mi espíritu y ya forma parte de mi devenir diario. Cuántas noches sueño con dormir y me despierto consciente de que mis ojos llevan una eternidad sin cerrarse. Pensamientos claustrofóbicos que me asaltan a cada minuto y todavía no he aprendido a esquivarlos. ¡Malditos sean!
Quisiera pasar de puntillas pero el estruendo me aturde y me desorienta. Hace tanto que perdí la brújula que no recuerdo dónde sucedió.
Esquivas la mirada de tu pareja por miedo a que lea más de lo que debe. Los densos silencios gritan hasta dejarnos roncos y entonces ya no hay mucho más que decir. Abro la ventana con la falsa esperanza de que el viento tormentoso se lleve los malos augurios pero entonces llega la calma. Esa calma mortecina que adormece los espíritus inquietos mientras nuestros silencios se siguen reprochando nuestra lánguida existencia...

La pierna ha mejorado ostensiblemente pero persiste alguna ligera molestia. Haré caso a Álvaro y esperaré un día más. La melancolía se ha comido a la euforia y yo me dejo llevar.

Pese a todo hoy tengo ganas de hablar.Quizás necesite desahogarme y éste sea un modo como otro cualquiera. Intento averiguar el modo de desnaturalizarme. Vamos, de finiquitar mi carnet de españolito, mi pasaporte. Parece complicado. Es curioso que alguien que nazca con el sexo equivocado, tenga toda clase de ayudas y medios para cambiarlo como quien cambia de camisa y yo, que lo único que quiero es que en mis documentos oficiales no figure la coletilla de español por la gracia de Dios, y ponga algo como camerunés, coreano o yanki, no hay forma humana de conseguirlo. De todos modos mi espíritu ha renunciado oficialmente a su nacionalidad hispana y eso, de momento, me vale.

miércoles, 15 de mayo de 2013

FRESCURA

Hoy después de varios días sin pasar por mi rincón favorito, vengo a contar que he terminado mis sesiones con el fisioterapeuta y creo que me ha curado la pierna. Álvaro es un Dios con esas manos vigorosas y que tanto dolor transmiten cuando friccionan con fuerza mi pierna derecha y mientras me reprimo de reventarle la cara de un puñetazo, una lágrima asoma a tan dantesco espectáculo para poco después, invadirme una sensación de bienestar como no recordaba hacía tiempo. Al poner los pies en el suelo, pese a notar la pierna entumecida por la tunda recibida, el dolor de la tibia ha desaparecido y, no me digas por qué, presiento que voy a volver a correr con normalidad, sin el temor a que el dolor devore mi espíritu positivo. Volver a ver amanecer desde Parque Polvoranca con Lúa trotando a mi lado... Estoy deseando a que llegue mañana. Gracias, Álvaro. No sabes lo que esto significa para mí.
Por lo demás, dos semanas muy intensas con mis amigos guineanos. Se va cerrando el cerco y poco a poco voy ganándome la confianza del pez gordo. Esto promete...
Mi dieta no la he abandonado pero tampoco la llevo a rajatabla. Ahora que el infierno de la inactividad se ha acabado, veremos los verdaderos resultados.
Por cierto, el dolor que padecía era razón más que suficiente para no correr. No era excusa barata. Lo que no se creía el fisio es que en esas condiciones hubiera sido capaz de correr ni siquiera un paso...

martes, 30 de abril de 2013

LA VIDA PUEDE SER MARAVILLOSA

Esta mañana he intentado salir a correr por tercera vez en esta semana y los dolores han superado mis ganas de luchar. Es frustrante cada vez que tu cabeza parece que se asienta y sigue la senda marcada pero tus piernas se niegan a obedecer. Me asusta la posibilidad de no poder volver a correr nunca y tener que abrazar la doctrina de la bicicleta. El viernes le preguntaré a la doctora aunque ya imagino su mirada lacónica de superioridad y ese deje entre chulesco e indiferente con el que achacará a mi carácter aprensivo mis males imaginarios.
La visita a la doctora ha sido de lo más esclarecedora. Parece que tengo un pinzamiento de peroneo externo. Esta puñetera retahíla de palabras malsonantes es la causa de que al correr lleve literalmente la pierna derecha arrastrando y me produzco unos dolores insoportables. Es una gran noticia en medio de un vendaval de acontecimientos desconcertantes. Viene ahora un puente largo y turbulento en el que trataré de poner en orden mis ideas, soltaré lastre y encararé la fase previa al verano con un paso por chapa y pintura para poner a tono la pierna y para mi cerebro revisaré cientos de veces el vídeo que descubrí en Youtube hace unos días sobre el padre que acompañaba a su hijo en maratones e incluso en un Ironman. Os invito a verlo y reflexionar...
Somos tan egoístas...



sábado, 20 de abril de 2013

VIDAS PARALELAS

Me despierto con la noticia de la detención en Watertown, junto a Boston, del único responsable que quedaba vivo de la matanza del maratón de la ciudad de Massachussets. Un chaval de 19 años de nombre impronunciable y origen checheno. Leyendo la crónica del suceso, parece que me sumerjo en una de esas superproducciones de Hollywood que tanta grima me producen. 7000 policías cercando a un muchacho asustado y malherido, decenas de helicópteros sobrevolando el área, ciudadanos anónimos jugando a justicieros, perros policías rastreando cada rincón de una población que hasta ahora vivía feliz escondida a los ojos del mundo y ahora formará parte de recorridos turísticos y morbosas tertulias.
Por un momento trato de ponerme en el pellejo del presunto asesino y lo imagino como un conejo asustado, preguntándose a cada momento cómo pudo dejarse convencer por su hermano para detonar esas ollas de muerte y destrucción. Él que era la esperanza de la familia, un ejemplo perfecto de integración en la gran sociedad americana que ahora se veía acorralado por una horda de furibundos defensores del sistema social más perfecto que se conoce: los Estados Unidos de América. Pocas horas antes, su hermano caía abatido por los disparos del John Wayne de turno que no contento con la captura de la pieza grande, todavía andaba sediento de sangre y se conjura para dar caza a la pieza que falta: "Todavía no lo hemos capturado, pero lo haremos..." El país más poderoso de la Tierra estaba herido en su orgullo y era una cuestión prioritaria. Vivo o muerto. Pero había que exhibir a la pieza y mostrarle al mundo qué le ocurriría al incauto que osara molestar a la fiera. Goliath contra David. La historia no puede repetirse. Ya tuvimos un Vietnam. Nunca más...
El atentado de la maratón de Boston me produjo una catarsis de reacciones. Desde la perplejidad inicial por los datos confusos que iban llegando a las ediciones digitales de los periódicos, pasando por la tristeza que produce la muerte de personas inocentes que estaban en el lugar equivocado movidos por una loable causa: saberse capaces de correr durante 42 kilómetros y 195 metros, desafiar sus límites y disfrutar. La confirmación del fallecimiento de un niño de 8 años junto a la línea de meta que esperaba alborozado la llegada de su papá, me llevó a una profunda indignación. Soy padre y deportista. Mezcla adecuada para sentirme especialmente sensibilizado con una barbarie que no es sino un sinsentido macabro producido por mentes abyectas con fines despreciables.
Pero ese día no fue la matanza de Boston la que me creó más estupor. Tratando de recopilar la mayor información posible, me topé de bruces con la foto que adorna este post y de repente todo se detuvo. La cabeza me ardía pero mis manos estaban extrañamente frías. El conflicto de Siria es una de esas noticias habituales en todos los informativos que vienen a ocupar un par de minutos justo a mitad de emisión del noticiero y que no nos da ni frío ni calor (me incluyo en este detestable grupo, lo reconozco). 42 muertos por un coche bomba junto a un mercado en Damasco; decenas de cuerpos mutilados se agolpan en las ruinas de un hospital alcanzado por un misil de las milicias rebeldes; 15 muertos de una misma familia atacados mientras asisitían al entierro de una niña de 6 años alcanzada por las balas de un francotirador... Noticias que nos llegan con la misma intensidad que la subida de precios de los carburantes en España, o las abundantes lluvias invernales que amenazan con desbordamientos de ríos masivos. Pero esta foto es la viva estampa de la sinrazón humana, de la desesperación, de la desolación.  Un padre sujeta entre sus brazos el cadáver de su hijo abatido por los disparos indiscriminados de una idea revolucionaria o contrarevolucionaria. Qué más da. Todo se acabó para una vida de no más de 8 años, como Martin Richard, el pobre niño que falleció mientras esperaba la llegada de su padre a la meta de la maratón. Del niño de la foto no sabemos su nombre ni probablemente lo sabremos nunca. Tanto da. Ahora yace en los brazos de su padre que no parecía estar disputando ninguna carrera. Quizás corría. Quizás trataba de proteger a su hijo indefenso sorteando los tiroteos procedentes del ansia de poder, del odio visceral. Seguramente soñaba con que un día podría escaparse de su país asediado por los más bajos instintos y llevar a su hijo a un lugar seguro. Estados Unidos es un buen lugar. La tierra de las oportunidades. El adalid de la democracia y los Derechos Humanos. El país de la libertad. Allí podría encontrar un trabajo y le daría a su hijo una educación libre, donde importara poco el credo que tuviera. Sí, estaba convencido. Si salía de ese laberinto de balas y bombas, cogería a su hijo y sus escasas pertenencias e iniciaría una nueva vida en América. Boston podría ser un buen lugar para comenzar. La conoce por su famosa maratón. Su afición al atletismo truncada por lo arriesgado que es salir a entrenar por los parques de Damasco, le hizo un día soñar con correr esta carrera. Y su hijo le estaría esperando en la meta ondeando una bandera yankee. Una bandera de libertad. Hoy ese sueño se ha truncado. Como los de Martin Richard. La bala y la metralla que cercenaron esos sueños provenían de la misma mano criminal. Pequeños matices separan las dos muertes. Martin será enterrado en una preciosa colina y cada año irán ciudadanos anónimos a rendirle sentido homenaje portando velas, poemas y flores. Posiblemente su nombre figure en la titularidad de alguna escuela infantil o de alguna preciosa calle de su ciudad. El niño de la foto del cuál nunca sabremos su nombre, acabará en alguna fosa común donde yacen miles de sueños truncados por la misma mano que sembró la muerte y la destrucción en Boston.

En memoria de esos sueños inocentes...



jueves, 18 de abril de 2013

SUFRIMIENTO

Hoy ha sido el segundo día consecutivo que he salido a correr y he sacado varias conclusiones. La primera es que estoy mayor. No hace ni un año, realizaba 4 o 5 sesiones semanales sin despeinarme, con una capacidad de resistencia encomiable y apenas dolores en mis extremidades inferiores. Hoy el recorrido ha sido un verdadero suplicio. Los dos primeros kilómetros he ido arrastrando literalmente la pierna derecha soportando unos dolores en la zona de la tibia angustiosos. Para colmo, cargaba todo el peso en la pierna izquierda lo que me ha creado una sobrecarga. Sobreponiéndome al pequeño calvario, he seguido la ruta y el dolor pasaba a ser soportable aunque sin desaparecer. Los siguientes cuatro kilómetros he ido preguntándome el porqué de esos dolores sin encontrar una razón plausible que no fuera el prolongado período de inactividad del último año. En estas que, aprovechando la oscuridad, Lúa casi da buena cuenta de un ánade despistado. Gracias a Dios que he estado atento y he tirado de la correa en el momento oportuno. Los últimos 3 kilómetros han estado marcados por un intenso dolor a lo largo de toda la pierna derecha. Al final una hora de recorrido cuando no hace demasiado empleaba 46 minutos. Moralmente ha sido duro. Decepcionante. Me pregunto si hago bien en seguir corriendo mientras el fantasma del abandono definitivo merodea por mis cercanías. De momento prefiero hacer caso a mi amigo David, sobreponerme a las adversidades, y dar continuidad a la actividad pedestre con el fin de fortalecer mi tren inferior y así mitigar el sufrimiento. Pienso en comprar una bicicleta de spinning y realizar la actividad en casa pero no acabo de verlo claro. Para ello necesito una buena dosis de disciplina y ya sabemos que de eso no ando muy sobrado que digamos.

Me ha parecido deleznable la acción terrorista en Boston, una ciudad con la que tengo ciertos vínculos sentimentales. Me parece absurda la ignominia humana, pero no logro sacar de mi cabeza la imagen en Siria de un padre llevando en brazos el cadáver de su hijo de 10 años. Pudiera ser Óliver, y sin embargo nadie repara en él. El ser humano es deleznable.

Va pasando el día y la recuperación de la pierna ha sido milagrosa. Ahora no padezco ningún dolor y mi estado de ánimo me empuja a volver a correr mañana. Espero que sea así...

El calor, uno de mis mayores enemigos, está atacando con toda su virulencia. Espero la bajada de temperaturas de mañana como agua de mayo.

domingo, 14 de abril de 2013

REENCUENTRO FURTIVO

Mucho tiempo sin pasar por mi rincón favorito. Podría referir mil excusas aunque ninguna válida porque parte de mi terapia para no perder la senda elegida fue escribir en esta bitácora todos los días. Soy muy dado a refugiarme en subterfugios vanos que no hacen sino esconder mis inseguridades, pero al contrario que en otras ocasiones, vuelvo y sé que es para no irme jamás.
Han sido estas dos semanas muy intensas en el plano de los negocios y cierto es que comienzan a vislumbrarse los triunfos por los que tanto he luchado. Esa batalla feroz ha ido dejando huellas en mi cuerpo pero es así el modo en el que curtimos la vida. Mentalmente me he fortalecido mucho pero he tenido ataques inesperados que han dejado mi reserva de energías bajo mínimos. Es ahora el momento en el que debo tomar un respiro y preparar bien la batalla final.
En cuanto al estilo saludable de vida que llevo por bandera desde comienzos de año, parece que se va consolidando y con algún que otro traspié habitual los fines de semana, llevo a rajatabla los desayunos plenos de frutas y cereales, así como la ausencia de Cocacola y bebidas carbohidratadas en general. Apenas pruebo el pan y los fritos han desaparecido totalmente de mi dieta. En el debe mencionaría que las cenas no acaban de ser lo frugales que deberían y que los fines de semana doy rienda suelta a mi imaginación desbordante y lujuriosa cometiendo pequeños excesos que en nada me benefician pero al fin y al cabo, qué sería de la vida sin esas licencias pecaminosas.
Sigue siendo el deporte mi talón de Aquiles. No salgo a correr más allá de una o dos veces por semana y eso lastra mi recuperación mental plena. Trato de encontrar un deporte que me apasione para entremezclarlo con las sesiones de jogging pero no logro resultados reales. Siento la llamada de la montaña con toda su plenitud pero no se dan las circunstancias adecuadas y con la próxima marcha a Guinea en el horizonte, necesitaría reorganizar este aspecto tan crucial de mi existencia.

jueves, 4 de abril de 2013

DISCIPLINA

Ayer sufrí una pequeña crisis relacionada con mis nuevos (ya no tanto) hábitos alimenticios. Y es que después de más de tres meses comiendo una dienta muy equilibrada y habiendo suprimido vicios como la CocaCola, pan, frituras y cenas copiosas, el  resultado obtenido en la báscula es desalentador. Tengo que decir que este invierno es, con diferencia, el período más largo que menos deporte he hecho en los últimos veinte años y eso es un dato demoledor. Si el año pasado fue mi prolongado ataque de gota, este año achaco tal deficiencia a mi estado mental y la crudeza de este invierno, aunque el primer dato es el más significativo. Por más que lo intento, no logro encontrar la regularidad que me lleve a realizar 4 ó 5 días de actividad deportiva a la semana y con la edad que tengo cada vez va a ser más difícil retomar el estado de forma que lucía hace no demasiado tiempo.

Momentos breves de angustia seguidos por cargas de conciencia que lastran más mi existencia. Cuando parece que todo se despeja, siempre aparece en el horizonte un nubarrón que enturbia mi paz interior. Es como una maldición que se fija a mi alma y tiene pinta de no abandonarme nunca.

Tras una animada charla con mi amigo David, esta mañana he salido a correr. Pese al barro, pese a los terribles dolores en la pierna derecha, pese a las pocas ganas iniciales, he conseguido acabar el recorrido y aunque ahora mis piernas apenas me tienen en pie, me siento dichoso. Es bonito vencer tus miedos y saber que eres más fuerte que ellos.

lunes, 1 de abril de 2013

LECCIÓN DE VIDA

La noche del sábado sucedió algo que no deja de darme vueltas en la cabeza y cada vez estoy más  convencido de que es una señal proveniente de mi hada madrina.
Tras desembalar y recoger todo el equipaje del período estival, el terror se apoderó de mí al comprobar que habíamos dejado olvidado el cargador del Ipad en la casa de la playa y comencé a despotricar y lamentarme de mi perra suerte (un cúmulo de pequeñas desgracias tecnológicas sufridas durante las vacaciones me llevaron a  este estado). Mi familia me miraba entre atribulada y divertida ya que reconozco que me pongo muy cómico en estas circunstancias. Tras un largo período de enfurruñamiento, las aguas fueron volviendo a su cauce y traté de relajarme viendo un rato la TV junto a mi mujer. Como no teníamos más intención que preparar el sueño reponedor, nos decantamos por el gran debate de Tele 5, presentado por Jordi González. Entrevistaba al actor de TV Eduardo Gómez, pero no por un asunto relacionado con alguna serie televisiva ni nada parecido. Eduardo conoció hace 10 años a Alfonso, un muchacho al cuál le detectaron un cáncer a los 11 años y desde entonces hasta ahora que tiene 23, lucha denodadamente por sobrevivir en unas condiciones muy precarias. A continuación presentaron al bueno de Alfonso y a sus padres. Encomiable la fuerza y el optimismo que desprendía toda la familia ante un drama de tamaña envergadura que no se detenía en la salud de Alfonso. Mónica, su hermana, padecía una parálisis cerebral que la mantenía postrada en una silla de ruedas en un estado vegetativo. La razón más importante a la que se aferraba Alfonso para seguir luchando era poder ayudar a su hermana y de este modo aliviar en lo posible la carga de sus padres. Sin palabras. Sin aliento. Mi garganta se quedaba seca mientras mis ojos trataban de vislumbrar algo entre tanta lágrima. Jordi González le preguntó a Alfonso cómo se encontraba. Éste, visiblemente cansado y amarrado a una máquina de oxígeno que trataba de insuflarle bocanadas de aire minadas por una neumonía agarrada en urgencias, le espetó con un lacónico bien. Qué remedio. Jordi González espetó: "y pensar que hay gente que sufre porque ha perdido el cargador del móvil..." Me quedé paralizado. Nunca antes recibí una lección tan fulminante y como San Agustín, caí de mi caballo y la vergüenza no me permitía incorporarme. Era un vil gusano presa de mi propio egoísmo. El resto de la entrevista fue un canto al amor incondicional, a la lucha del hombre por sobrevivir movido por sentimientos puros.
Esa noche tan solo el cansancio me venció. Me desperté con una actitud más positiva, tratando de relativizar los mil estúpidos problemas que lastran nuestra feliz existencia. Miré a mis hijos todavía dormidos y me sentí el hombre más afortunado del mundo.
El día fue transcurriendo sin sobresaltos, con ganas de disfrutar cada minuto como si fuera el último. Me fui con mis retoños a realizar unas compras de última hora en un centro comercial cercano y fue mientras regresábamos a casa que mi hijo Oliver sacó el maldito cargador del Ipad de debajo de la silla de su hermano. No esconderé que me produjo una honda alegría aunque traté de no mostrarme muy eufórico. Le pregunté si había sido él quien lo había dejado allí negándolo con vehemencia. Una vez en casa, mi mujer juró por todos los santos que ella no había tocado el cargador pero nos miramos a los ojos y ambos sentimos que algo especial había sucedido. Si no fuera porque ya ha pasado un día, juraría que antes de entrar en el coche vi una sombra merodearlo. Pienso en el rostro noble de Alfonso y me da una punzada en el pecho. Creer, no creo en meigas...

CLAROSCUROS

De nuevo  sentado frente al teclado del Imac. Las vacaciones han finalizado. Anoche regresamos de pasar unos días relajantes junto al mar. Y bien que lo han sido. Ayer pasamos de poner el aire acondicionado en el coche por el calor asfixiante a sacar a pasear a Lua con el abrigo en tan sólo cuatro horas. Me gustan estos contrastes en tan corto espacio de tiempo.
Estos días pasados han sido más fructíferos de lo que había supuesto en un principio. Mi mente ha venido en un estado de relajación idóneo para afrontar estos días en los que se va a decidir el proyecto vital de Guinea. He disfrutado viendo a mis hijos jugar en la playa y he rememorado aquellas semanas santas en Calafell. He corrido junto a la orilla del mar sintiendo como mi mermada energía recuperaba valores casi olvidados y encima me he llevado el regalo de ver tres estupendas películas que han supuesto una agradable sorpresa. "Ascensor para el cabildo", "El trompetista" y "La senda tenebrosa" forman parte ya de ese elenco de películas dignas de ser revisionadas de por vida. Mención especial merece Laurent Bacall. No es de este mundo la belleza de esta mujer. Puede pasar de la peor de las femme fatale a la más entregada e inocente de las amantes en un suspiro. Y su mirada... Enigmática como la sonrisa de Mona Lisa. Nunca sabes si te está fulminando o adorando con ella.

Lunes y vuelve el desánimo. Hoy puede ser un día duro. Muy duro. Trataré de sobrellevarlo con dignidad...

El día está transcurriendo mejor que lo pensado inicialmente. He ido capeando uno a uno los miuras que iban saliendo al ruedo y el proyecto de Guinea está más próximo que nunca. No puedo cantar victoria pero las piezas del rompecabezas van encajando.

viernes, 29 de marzo de 2013

UN DÍA PERFECTO



Sentado en la terraza junto al mar mientras escucho a Joe Lovano, podría pensar que estoy en el paraíso pero lo cierto es que me siento triste y atribulado. Hace un día fantástico y veo pasar a mucha gente corriendo junto a la orilla del mar y pienso, ¿qué me ha pasado en este año? ¿He abandonado definitivamente el hábito del jogging mañanero? En los últimos meses han sido contadas las ocasiones en las que me he enfundado las mallas y las zapatillas y he salido al parque ha cultivar mis piernas y mi mente. Si hago un ejercicio concienzudo de memoria diría que no han sido veinte las veces que he sudado con denuedo por los senderos de Parque Polvoranca y los días que he logrado vencer la desmotivación, he sufrido terribles dolores en la pierna derecha, provocando una nueva excusa en una interminable lista a la que recurro con frecuencia.
Y ahora veo pasar a todos estos deportistas y siento envidia y pena. La cuestión es saber ahora si estoy a tiempo de recuperar de nuevo la forma y, sobre todo, la fortaleza mental. El otro día charlando con mi amigo Borja, hablábamos acerca de la eterna juventud, tema este que obsesiona a mi buen amigo. Borja predica con el ejemplo y combina una dieta ausente totalmente de sustancias "nocivas" como grasas, dulces industriales y demás perversiones gastronómicas, con ejercicio continuado. Afirma que el cuerpo está diseñado para vivir al menos 200 años y que somos los humanos los que lo estropeamos con una ausencia total de cuidados logrando aminorar drásticamente la vida útil de tan perfecta máquina.Sin llegar a los extremos de mi buen amigo, una buena puesta a punto y mantenimiento de nuestro envoltorio, redunda directamente en la calidad y longevidad de nuestra existencia.
Aprovechando que mi mujer se ha despertado y puede quedarse a cargo de mis queridos monstruos, me voy a correr descalzo a la playa.
Tras soltar una retahíla de excusas, poner mil impedimentos y remolonear como un oso ante un tarro de miel, al fin me puse la camiseta y con los pies descalzos, al estilo keniata, estuve durante una hora corriendo junto al mar. Conclusiones podría sacar mil, pero una destaca sobre todas: ¡SOY GILIPOLLAS! No se puede explicar de otro modo que reniegue de uno de los mayores placeres de la vida como es correr, que además me reporta grandes dosis de vitalidad y una lucidez mental imposible de lograr en circunstancias normales. Si además corro por la orilla del mar, con una temperatura agradable y en compañía de buena música, renunciar a ello debería estar penado con la horca.
Ver disfrutar a mis hijos jugando en la playa me relaja más que la misma brisa marina, y un baño en las templadas aguas mediterráneas han sido el bálsamo perfecto para afrontar una semana que presumo agitada.
Cuando los hados se juntan y hacen de las suyas, todo va rodado. Tras una jornada familiar relajante, un chuletón gallego y una siesta reponedora, todo parecía truncarse de noche cuando tras dar buena cuenta de una ensalada desengrasante, el panorama televisivo se presentaba desolador. Antes de decidir abandonarme al lecho para dar un bocado a "La elegancia del erizo", decidí husmear por las tripas del Ipad y, para mi sorpresa, advertí en la videoteca un par de títulos que tenía pendiente desde hacía tiempo. Comencé con cierta desgana con "Ascensor para el cadalso" y desde la primera escena me vi atrapado por una trama original y muy bien llevada, pero sobre todo por una banda sonora impecable. El gran Miles Davis nos regala una serie de temas jazzísticos impagables que además se integran perfectamente con la línea argumental del film. Tan excitado estaba con lo que acababa de presenciar que pese a haber pasado la medianoche, no tenía ni atisbo de sueño con lo que ataqué con denuedo el segundo título de la noche: "El trompetista" de Michael Curtiz. No daba crédito a lo que estaba viendo. Kirk Douglas, en uno de los mejores papeles de su carrera, daba vida a un genial trompetista de jazz que, cómo no, sucumbe a las garras del alcohol. Grandes temas musicales, espléndida fotografía y mi debilidad en forma de femme fatale: Lauren Bacall. La frialdad que derrite hasta el acero. Hermosa como pocas veces la he visto. Arrebatadoramente odiosa. Hermosa... 
Dos películas en torno a una trompeta. Dos regalos inesperados que compensan sinsabores pasados. Un día perfecto...

domingo, 24 de marzo de 2013

BEBO ETERNO

Acabo de enterarme de la muerte de Bebo Valdés y he sentido como una sonrisa se ensanchaba en mi cara. Sé lo que me digo. Siempre que oigo algo del genio cubano, lo que sea, se me abre la mayor de las sonrisas. Y la muerte no deja de ser otro dato más que añadir a la biografía del hombre que era capaz de hacer sonreír a un piano. Porque Bebo era bondad, era alegría y arte. Un arte refinado y rebelde. Su modo de entender la música le fluía con una naturalidad desbordante y transmitía esa alegría cubana que deja el son por sus ojos y por sus manos acariciando las teclas del piano.

La biografía de Bebo es fascinante, como lo es su forma de tocar. Tuvo que salir de su amada Cuba casi a los tiros por no querer aceptar el régimen castrista. Dejó allí cinco hijos y la madre de éstos. Seguro que aquí fue el único momento en su vida en el que se apagó la alegría. Acabó viviendo en Suecia donde durante años tuvo que tocar en hoteles y fiestas para sobrevivir. Alguien de la talla de Bebo. Imagino a más de un ejecutivo borracho pidiéndole que tocara "la cucaracha" y a éste con su bondad infinita accediendo y acariciando el piano con sus enormes y finas manos. Al final fue el amor el que le ató a un país tan diferente a su Cuba natal. Fue un encuentro casual con Fernando Trueba el que le devolvió al primer escalafón musical gracias a discos inolvidables, películas y documentales.

A Bebo le debo muchos momentos de alegría, pero sobre todo le debo el que participara en la grabación de "Lágrimas negras", el que pariera junto a el Cigala un disco que me ha hecho derramar lágrimas como ninguno otro; un disco que me empujó a crear a mi hijo Oliver, que me trae recuerdos de mi hermano Juanito, que me encoge el alma...

Gracias Bebo, gracias por existir.


sábado, 23 de marzo de 2013

LA BATALLA

En el mundo de los negocios las hienas tratan de hacerse hueco pero cuando dan con rapaces más poderosas que ellas, se baten en retirada dejando un tufo a derrota muy característico. Demostrar mi valía me produce satisfacción aunque todavía hoy me lamo mis heridas de guerra pues la batalla fue dura. En este caso no honro al derrotado sino que le deseo la muerte, o peor aún, la rendición incondicional servida en bandeja. La tengo. Y la satisfacción de contar con un gran amigo, sin cuyo ataque por el flanco derecho hubiera sido derrotado.

Viandas sabrosas para una batalla amarga con regusto a venganza y odio irreconciliable. No me gusta mi adversario porque en ningún momento ha sido brillante. Sólo mi obcecación por diseminar sus pedazos por todo el territorio, le dotó de cierto respiro pero al final sorbió el sabor de la derrota. Ahora sí que repartiré sus hígados entre los buitres que esperan ansiosos su botín.

Duelen las heridas pero son las heridas del triunfo. Con resuello y pocas fuerzas, retomo el camino de vuelta para saborear un triunfo que merezco aunque solo sea por la perseverancia en el objetivo. Ya no queda nada del cadáver que no hace mucho me hizo dudar. Ni una sola línea más pienso escribir de él. Tampoco lo merece. Gracias hermano...

He estado viendo "Laura" por enésima vez y sigo sin encontrar un rostro tan fascinante como el de Gene Tierney. Qué capacidad de enamorar a todo aquel que se le acerque...

Vieiras, anchoas de Santoña, chipirones de Guetaria, bacalaó al pil-pil, jamón de Jabugo... Así siempre podemos dialogar como plazcas.

miércoles, 20 de marzo de 2013

TEMORES INFUNDADOS... O NO

Vuelven los miedos. Más que volver, creo que nunca llegaron a marcharse, sólo que las últimas semanas estaban escondidos recopilando fuerzas para aparecer con más vigor que nunca. Me vence el cansancio del insomnio y no sé qué más hacer. Por más esfuerzo que realizo, los frutos no aparecen. ¿Estará yermo el árbol y pierdo demasiadas energías en cuidarlo y protegerlo? Recuerdo aquella colina cercana a casa de Tommaso desde la que contemplábamos la serena belleza de Florencia. El mundo fue nuestro por unos instantes y ni el viento fue capaz de bajarnos del pedestal. El centro del universo era nuestro y nos creímos invencibles. Fue hermoso. Apenas un suspiro. Lo justo para valorar lo que se siente en la cúspide del Olimpo. Y era sólo una colina. Nuestra colina. Tommaso y yo con nuestros sueños rendidos a nuestros pies. Fue tan sólo un instante. Mágico.

Sigo con mi alimentación sana, con algún despiste banal que no acarrea consecuencias graves, pero mi cabeza se desmorona y con ella mi espíritu irreductible. Se agrietan las murallas y el enemigo se ha percatado de ello. Ha ido en busca de armas de precisión. Espero aprovechar este respiro para rearmarme de valor. Es lo más efectivo. Son las 6:05 y hoy voy a volver a correr. Es otra arma poderosa que uso poco. Lástima que mi mente esté perezosa. No me extraña. No hago más que castigarla impunemente. Y no se lo merece. Peo juro que es en contra de mi voluntad. Voluntad. ¿Alguna vez la tuve? Miedo a lo conocido. Ese es mi drama...

Apariencias engañosas que elucubran la realidad. Esa que no me gusta. Esa que me tortura. Indudablemente hoy no es un buen día para la lírica.

En un acto de cobardía sin precedentes, después de haberme cambiado de ropa para salir a correr, me han temblado las piernas y he vuelto a enfundarme el pijama. Estoy tocando fondo y lo peor es que no encuentro ningún resquicio donde agarrarme. Ahora sólo quiero llorar y autocomplacerme. Suena patético. Es patético...

lunes, 18 de marzo de 2013

LA PODEROSA IGNORANCIA

Hace un par de años, mientras me dirigía al colmado de al lado de casa, me percaté de la presencia de una pareja de adolescentes que charlaban animadamente mientras contemplaban el escaparate de la papelería de Conchi.

- Joder, qué mochilas más molonas.
-Ya te digo.
- Anda, mira, libros.
- Ya.
- Yo nunca he leído ninguno... ¿Y tú?
- Ya te digo...

Se abrazaron y siguieron su camino hacia la estación del cercanías ante mi lánguida mirada. Esa conversación se me quedó grabada a fuego y durante muchos días revoloteó por mi subconsciente como un pájaro de mal agüero.

Hoy en el lugar de la papelería de Conchi malvive una pastelería de tercera con ínfulas de alta repostería y aquellos libros que dormitaban en el escaparate habrán acabado devueltos en un almacén perdido de algún distribuidor literario deseoso de vender su mercancía a peso al primer osado que le apriete unos cuantos euros.

Viene todo esto a cuento por la charla que mantuvo ayer Pérez Reverte con sus fieles seguidores del bar de Lola en la que se lamentaba de los pobres resultados obtenidos en una oposición por unos cuantos profesores, teóricos responsables de la educación de nuestros patrios infantes. La triste conclusión de toda esta perorata es que el nivel educativo español está bajo mínimos y pese a nuestra sempiterna cantinela de echar toda la culpa a nuestros políticos, la realidad es que todos los estamentos que componen nuestra sociedad están impregnados de una incultura supina de la que todos somos culpables.

Cuando una sociedad toma partido en las truculentas experiencias vitales de Belén Esteban o Paquirrín, provocando encendidos debates en todo tipo de foros pero desconoce quienes son un tal Kipling, Bernard Shaw o Carlos Fuentes; cuando al evocar el apellido Ortega nos viene a la cabeza un futbolista alcohólico o un magnate gallego pero nos suena a chino un tal Ortega y Gasset; cuando para nosotros música es Bisbal, la Oreja de Van Gogh o los Pig Noise, y sin embargo Wayne Shorter, Charlie Parker o James Taylor deben ser estrellas rutilantes de alguna franquicia de la NBA, todo está perdido. La única solución posible sería una destrucción total y violenta del sistema establecido y una vuelta a los orígenes partiendo de cero.

¿Quienes son los culpables de esta situación de empobrecimiento desatado de la cultura general en este país? Todos. Absolutamente todos. Empezando por nuestros ignotos políticos, los cuales, embebidos por un sistema educativo proyectado para generar vagos incultos que aseguren la perpetuidad de la especie chupóptera, acaban contagiados de esa atmósfera vulgar y acomodada. Los políticos de antaño buscaban igualmente ese sometimiento cultural pero al menos ellos tomaban las medidas pertinentes para mantener su nivel educativo a un nivel superior al de sus fieles votantes. Pero hoy en día estamos regidos por borregos como nosotros. ¿Alguien vio el otro día por la caja tonta el discurso atropellado y lleno de sinsentidos que profirió toda una vicepresidenta nacional tratando de parapetarse de las acusaciones de connivencia con su lisonjero tesorero? El patetismo más crudo llevado a la máxima expresión. El vivo retrato de una sociedad que no lee, que no repasa a sus sabios ancestros, que se ha visto sodomizada por la dictadura catódica de la subcultura vendida como arte alternativo.

Que Rajoy, Cospedal, Rubalcaba o Llamazares sean nuestros representantes más cualificados, no es culpa de ellos sino nuestra, que víctimas de tanta información sesgada, fiamos nuestro voto al primer ignorante que hablando nuestro mismo idioma, goza de una neurona más con la que hacernos la cama en cuanto se acomode en su poltrona. Tenemos lo que nos merecemos y si somos un país de golfos y sinvergüenzas es porque todos en un modo u otro, aspiramos a tamañas vilezas pese a que nos desgañitamos a diario ante tanta desfachatez, más por no poder ocupar su lugar que por el reprobable hecho en sí.

Y, claro, no pensamos en las consecuencia inmediatas de ese grado supino de ignorancia. Y se me ocurre, por ejemplo, el caso del robo sistemático y legal que el gobierno chipriota va a hacer contra sus ciudadanos y muchos de ellos votantes. Esta jauría de ineptos ha decidido que para tapar sus excesos y errores de antaño van a tomar prestados los ahorros de los sufridores de tales desmanes sin consultarles previamente ni agradecerles tan encendida generosidad. Y viene a cuento porque cuando la lumbrera de Guindos, nuestro ministro en esto del pecunio, afirma contundentemente que el caso chipriota en ningún caso es extrapolable al panorama español, es cuando me echo a temblar y cuento los meses, si no las semanas en los que los chorizos nacionales echarán mano a nuestros ahorros para encubrir sobres, prebendas y demás arreglillos en mor del bien nacional que han lastrado terriblemente nuestra economía. Y eso, en una sociedad formada y versada, no tendría cabida. Y si así lo fuere, no tardarían en asomar por parques y plazas públicas guillotinas, horcas y demás instrumentos disuasorios que se encargarían de recordar a los politicastros de dónde vienen y a dónde van, datos estos que olvidan con frecuencia. Si en vez de prestar atención a tertulias de Ramoncines, Condes o Sardás invirtiéramos ese precioso tiempo en leer a Sartre o Camus, no consentiríamos las tropelías a las que nos somete diariamente la clase dirigente pero ya se encargan bien ellos de que no nos falte nuestra ración de saltos de trampolín, cámaras ocultas o tertulias verbeneras al amparo de una buena merienda. Eso sí. Ustedes no se nieguen a tal sometimiento, no sea que un día les de por ver una película de Billie Wilder, o leer algo de Kafka y caigan deslumbrados por el poder cegador de la verdad. Ese shock es difícil de digerir. Y no se olviden. Vayan a votar cuando corresponda, no sea que la furia divina caiga sobre ustedes con ira y denuedo, convirtiéndoles en estatuas de sal, o peor aún, en ciudadanos españoles y olé.

domingo, 17 de marzo de 2013

TENSIÓN

Tras un día de relativa euforia siempre llega la caída. Es mi sino. Nunca dos días seguidos de buenas sensaciones. Quizás padezca de algún tipo de bloqueo mental que fuerza situaciones que de otro modo se disiparían en la nada. En cierto modo ayer no fue tan mal día aunque se podía palpar la tensión a cada momento. Hoy, a las 6:13 de la mañana, después de haber visto a Nadal vencer en un duelo titánico a un desconocido, me armo de valor y me voy a correr con 0º en el exterior y un estado mental un tanto tambaleante pero quizás este cambio de hábitos me siente bien. Veremos...

Al final sí que fui a correr y como cada vez que lo hago últimamente me lamenté de no salir más a menudo. De nuevo la reconfortante sensación de tener controlado tu cuerpo a través de la mente, el frío intenso pegado a mi rostro henchido de felicidad. A lo largo del día mis piernas doloridas se quejaban pero con la satisfacción del deber cumplido. Vuelta a la rutina que resultó más fructífera de lo que pensaba.

Mi hermana Pi nos ha visitado este fin de semana. Disfruto viendo cómo la quieren mis hijos, como saborean estos dos días como si fueran los últimos de su existencia. Esa paz familiar que tantos años me costó encontrar, al final aparece y es un néctar de dioses.

Anoche no cené y pese a que la báscula no ponga mucho empeño en darme la razón, me encuentro cada vez mejor y mi cabeza responde con inusitada agilidad a todos los contratiempos que no hace mucho me sumían en un estado depresivo.

La lluvia sigue acompañándonos manteniendo mis constantes vitales por encima de la media habitual y pese a que hoy no me encuentro en disposición de explayarme a gusto, que no falte nunca mi terapia...

Leyendo la entrevista que le hacen a Kepa Acero los de Jot Down, siento que mi espíritu se libera por unos instantes del yugo de la rutina y vuelo a Alaska donde los salmones son grandes como delfines y el peligro tiene forma de garras de oso. Qué gran tipo este Kepa Acero. Qué ser tan afortunado al poder manejar su destino con la misma destreza que la tabla de surf. Los viajes son la mejor universidad que existe. Esta es la lección más importante que quiero inculcar a mis hijos y espero que la tomen con todas sus consecuencias. ¿Qué precio le ponemos a nuestra libertad? Levantarse, mirar al frente, sentir que esta etapa ha finalizado y coger tus escasas pertenencias hacia tierras salvajes... O el sueño de un ser atormentado.

martes, 12 de marzo de 2013

PRÍNCIPE DE MAINE, REY DE NUEVA INGLATERRA

Hoy hace nueve años llegaba a casa extasiado y excitado en compañía de tu abuelo que me recomendaba fervientemente descansar tras casi 48 horas de no haber pegado ojo. Me metí en la cama pero no había forma de dormir. Apenas cinco horas antes, después de no dar un respiro a tu madre durante día y medio, asomaste tu cabecita por primera vez al mundo y yo estaba a tu lado dispuesto a recogerte si a la comadrona se le hubiera ocurrido tener un desliz en ese mágico momento. Tu cuerpo abandonó el vientre materno en un suspiro. Parece que tenías prisa por salir, por descubrir qué diantres era aquello que osaba turbar tu reino de líquido amniótico y parece que lo primero que viste no te gustó pues lloraste con fuerza y enojo. Ahí estaba mi príncipe, azul, viscoso y arrugado pero para mí eras la cosa más hermosa que había visto nunca. Cuando la comadrona te puso en mis manos, un calor tibio recorrió mi espina dorsal y te saludé con una sonrisa boba y los ojos llenos de lágrimas mientras tu pobre madre permanecía exhausta de tanto esfuerzo. Yo te miraba una y otra vez sin dar crédito a ese pequeño milagro que se revolvía inquieto entre mis manos y que yo temía que se me escurriera por entre los dedos. Tanta era tu fragilidad. Calentito y arropado comprobábamos que no te faltaba nada en tu cuerpecito, como buenos padres primerizos y así de golpe entraste en nuestras vidas llenándolas de dicha e incertidumbre. Por eso cuando tu abuelo me llevó a casa a que descansara un poco, me fue imposible. Veía constantemente tu carita dulce, tus ojos que luchaban por abrirse contra una luz desconocida hasta entonces y salté de nuevo de la cama, me vestí y fui a tu lado a contemplarte, temeroso de que no tuviera el tiempo suficiente para disfrutar de ti.

Y hoy han pasado ya nueve años en los que junto a tu madre y tu hermano, me has hecho el ser más feliz del universo. Y por eso, por todos los momentos que has pasado junto a mí, por ese amor reverencial que me profesas, por haber sido tan perfecto a mis ojos y con el deseo encendido de que nunca apartes a tu viejo de tu corazón, muchas felicidades Oliver, príncipe de Maine, rey de Nueva Inglaterra...


sábado, 9 de marzo de 2013

LA MAGIA DEL CINE

Anoche fui al cine con mi chica. Hacía un par de años que no disfrutábamos una sesión cinematográfica juntos y fue un momento muy especial. Lástima que la película elegida no acompañó tan excitante momento. Entre todas las cintas elegibles fuimos a escoger la peor de toda la cartelera: "Los amantes pasajeros" de Pedro Almodóvar. Lo peor de todo es que pagamos 21€ por pasar hora y media sufriendo y sintiendo vergüenza ajena, lo que en los tiempos de crisis que corren es una temeridad. Merezco toda la penitencia que se me aplique pues horas antes había leído la crítica de Carlos Boyero en El País y el cineasta manchego recibió cera hasta en el carnet de identidad. Creí que dada la animadversión que mi admirado periodista tiene por el director, la crítica era sesgada y parcial. Nada más lejos de la realidad. Incluso añadiría que Boyero pecó de complaciente. Almodóvar, autor de películas maravillosas como "Mujeres al borde de un ataque de nervios", "Hable con ella" o "Todo sobre mi madre", ha perdido toda la frescura y la fuerza que le caracterizó durante buena parte de su carrera y lamentablemente no las ha repuesto con un poso de sapiencia o saber estar, propio de directores geniales que con el paso del tiempo se mimetizan con diversas posturas.

Pero el cine es magia, culto a los sentidos. Adentrarse en una sala oscura con rango de liturgia sigue siendo un acto ecuménico, un rito glorioso. El cine siempre será el último rincón donde puedes encontrarme, el templo sagrado de todos mis sueños.

Me llama la atención el público variopinto que acude a la proyección. En una sala atiborrada, destacan grupos de personas de mediana edad, entre 50 y 60 años. Pese a mi aturdimiento inicial, enseguida recapacito y pienso que esas personas eran veinteañeros cuando Almodóvar se hacía un hueco en el olimpo patrio cinematográfico. Modernos de la movida influenciados por las excentricidades de una época lisonjera. Ahora sólo los recuerdos alimentan sus vidas fracasadas y, al igual que Almodóvar, piensan en lo que fue y en lo que nunca volverá envueltos en olor a naftalina.

Cagada con la cena de anoche en Friday's. No por lo sabrosa que fue ni por sus reminiscencias nostálgicas de mi espíritu yankee, sino por las infinitas calorías con las que castigué a mi cuerpo. Ahora voy a dar un largo paseo con Lua para apaciguar a mi colesterol.

Paseo relajante con una buena selección de temas de Jazz y leyendo "En la frontera" de Cormac McArthy. Barro por todas partes pero Lua disfrutando como un conejo. Sin desayunar, recoger a mis hijos después de una noche sin ellos es una actividad reconfortante. Te das cuenta de lo mucho que te quieren, de lo poco que les gusta alejarse de tu manto protector y esa es una sensación inigualable.

Sábado tranquilo, asomado a esa ventana que es Internet y que hoy me ha llevado de brunch por NY. Edificante...

viernes, 8 de marzo de 2013

VANAS ESPERANZAS

Semana de lluvias, de luces y sombras, de miedos, de sobresaltos, de muchos kilómetros en la carretera. Semana que acaba con dudas. La tierra se empapa para afrontar un verano que se torna duro.

Sigo sin hacer deporte y comienzo a perder fuerza mental. Noto como los objetivos se difuminan con el carboncillo de la rutina y esa firmeza mantenida los dos últimos meses se torna laxa. Vuelvo a escribir porque es así como recupero energía. Imaginando un mundo ideal en el que la palabra sufrimiento carece de significado.

Anoche en el programa de "Un país para comérselo" derramé unas lágrimas sentidas en honor a la tierra que me vio nacer y donde tanto sufrí y tanto gocé. Una tierra con la que mantengo una relación de amor odio que me supera aunque ayer me diera cuenta hacia dónde se nivela la balanza. Multitud de recuerdos agolpados en treinta minutos de recorrido por bares y callejuelas que forjaron buena parte de lo que hoy soy. ¿Y qué soy? Tengo una idea un tanto desdibujada de mi realidad. ¿Será amor desmedido? ¿Falta de rigor? ¿Fatiga?

Nueva reunión en Yuncos, nuevos objetivos laborales, viejos temores asociados a épocas de incertidumbre donde sigo oteando a lo lejos países  que marcan metas más diáfanas que las que hoy en día me mediatizan.

Mi ahijado Miguel Angel ya está viviendo en NY con su mujer. No tengo por menos que sentir envidia sana. Lo imagino paseando por Central Park y me pregunto por qué no yo. Quizás gaste demasiada energía deseando y la pierdo a la hora de actuar.

Las gotas de lluvia enturbian un silencio hosco que hoy se presenta molesto. Disimulo fortaleza cuando me tiemblan las piernas y sólo espero una señal para cambiar el rumbo. ¡Qué perdido estoy!

Ha muerto Hugo Chávez y tengo sentimientos encontrados. Siempre lo he tenido por un charlatán de feria, un bufón atormentado y un experto maquiavelo pero luchó por los suyos y se enfrentó con todos aquellos a los que hoy repudio, a los causantes de la ruina que está trayendo suicidios y miseria a hogares que hasta hace nada anidaban sueños de futuro. Descanse en paz en cualquier caso...

Esto va por el comandante y sus causas perdidas, como las mías...


martes, 5 de marzo de 2013

PERSEVERANCIA

Muchas veces le reprocho a Bea que no eche la culpa de nuestra mala racha a meigas, brujas y demás faranduleo del imaginario español, pero dados los últimos acontecimientos, tendré que empezar a creer. En cuanto me relajo un par de días debido a las circunstanciales soluciones que apaciguan mis problemas, resurgen de las cenizas fantasmas del pasado que vienen a recordarme la aspereza de los tiempos que me tocan vivir. Gracias a Dios, el cuerpo y la mente ya tienen callo y cada vez afectan menos estas desagradables circunstancias que traen a mi memoria la maldita frase de en este valle de lágrimas...

Diría sin miedo a equivocarme que sigo mi dieta sana con escrupulosa disciplina, exceptuando los fines de semana, que sin llegar a ser bacanales salvajes, sí que levanto un poco el pie del acelerador sirviendo de terapia mental. Este fin de semana, el disparate vino en forma de huevos fritos, bacon y salchicha que mi pequeño Oliver se empeñó en almorzar el sábado, seguramente influenciado por esas series de adolescentes americanos que suele devorar en la tele últimamente. No sé negarle nada a mi hijo, ni puñetera la falta que le hace, pero reconozco que fue un puñetazo en mi todavía maltrecho organismo, sobre todo después de las dosis que le inyecto de agua, frutas y fibras varias al que lo someto en los últimos tiempos.

El pasado jueves recibí la llamada de mi amigo David el bombero. Fue como un soplo de aire fresco en medio de tanta tensión laboral, y malos rollos. David es ese tipo de personas que su simple contacto visual me lleva a un estado de relajación. Una de esas personas con las que te irías a cualquier parte sin dudarlo, y de hecho, es con quien todos los años suelo perderme cuatro o cinco días en busca de aventuras montañeras y charlas distendidas. Una de esas personas que cada varios años te encuentras en tu periplo vital y pasa a engrosar el escaso bagaje de gente que merece la pena haber conocido. Un día de estos echaré un vistazo en tan peculiar saca y enumeraré sus miembros, así de paso me meto una dosis de recuerdos que últimamente ando un poco escaso de autoestima.

Echando la vista atrás en esta bitácora que poco a poco va cogiendo forma, advierto que no hago especial hincapié en la calidad literaria. Me remito a expresar aquello que en ese momento pasa por mi cabeza sin tener en cuenta formalismos ni estética. Puntualizo esto porque la finalidad de este conjunto de regüeldos mentales no es otra que algún día mis hijos puedan acercarse un poco más a la figura de su padre y que pese a los innumerables errores que cometí, la única finalidad de mi existencia fue su felicidad.

A las 6:19 de la mañana estoy ante una terrible diatriba. Ahora debería levantarme y salir a correr pero el cuerpo me pide seguir sentado frente al ordenador escupiendo tonterías. Es esta pereza cognitiva la que me tiene extasiado pero es difícil salir de ella. Me acabo de proponer el ir a correr luego a mediodía aunque una voz en mi interior me dice que me estoy engañando. Ya no yo mismo creo en mí. Fuera llueve y eso declina la balanza hacia mi egoísmo. No me siento bien ni mal, probablemente porque escribir esta especie de diario me está dando estabilidad y visión panorámica.

Mañana me voy a Asturias a las 4 de la mañana. No son las circunstancias lógicas en las que me hubiera gustado conocer el Principado pero la supervivencia en los tiempos actuales lleva a circunstancias extremas de las que estoy acostumbrado a bregar con ellas.

Sigue cayendo la lluvia y poco a poco la oscuridad irá tornando en un gris plomizo, símbolo de tristes presagios que espero no se cumplan jamás. Oliver y Aidan son dos personas muy especiales con ese toque mágico que sólo reciben los elegidos. Ellos no pueden saberlo ahora pero está ahí. Y además es imparable, y yo me siento orgullosos porque es un arma poderosa que en el futuro les va a servir de gran ayuda. Os quiero, hijos.

Este invierno está siendo como los que a mí me gustan: húmedo, frío y ventoso. Vamos, el invierno en todas las acepciones de la palabra. Pero no puedo disfrutarlo como quisiera. Lo malo es que dentro de nada volveremos a la angustia del verano, del calor sofocante, de los sudores pegajosos, de los malos presagios. ¿Estaré condenado a vivir una sola estación? Prefiero arder eternamente en el infierno.

Fantástica la entrevista a Luis Alberto de Villena en Jot Down. Dentro de la oscuridad que me toca vivir de dos años a esta parte, tengo la inmensa fortuna de ir creando una existencia tupida en la que solo tienen cabida mis intereses propios. Aquí puede nacer la luz.

Evidentemente no he ido a correr a mediodía aunque la persistente lluvia me ha servido de excusa fiable. En contraposición voy a darle un lavadito de cara a mi blog.

Sigue lloviendo sin descanso. Tanta confortabilidad me abruma. ¿Serán negros presagios?

viernes, 1 de marzo de 2013

ARREPENTIMIENTO

Hoy he conseguido despertarme a las 5 de la mañana lo que es un logro visto mis antecedentes. No logro arrancarme esa extraña sensación de desasosiego que me persigue por todos los rincones pese a que ayer fue un día cargado de buenas noticias y lluvioso,como a mí me gustan.

Tras una jornada dietética de lo más saludable, por la noche di buena cuenta de un bocadillo de salami que acabó por dar al traste con la jornada. Pese a ello espero ir a correr esta mañana después de llevar a mis hijos al colegio y así mitigar los pecados de ayer.

He cumplido. Me he armado de valor y he ido a correr aunque un intenso dolor en la pierna derecha me ha acompañado en todo el recorrido. Al final he logrado acabarlo entero y en un tiempo moderadamente bueno. Ahora mi cabeza está mejor y este fin de semana sólo quiero tener ojos para mis hijos.

De vez en cuando me gusta que mi espíritu se escape a Menorca, de un paseo por el faro de Cala'n Bosch, respire profundamente la brisa marina y, tras contemplar un atardecer en Macareleta, vuelva a la gris y anodina rutina de Madrid.

De nuevo aquí, sin miedo al futuro pero sin ilusiones. Pierdo la perspectiva de mi realidad y acabo devorado por un triste sino. Tan solo me quedan lágrimas en los ojos y un cansancio crónico. Hoy no preguntaré cuándo, ni por qué. Hoy tan solo toca lamerse las heridas...

jueves, 28 de febrero de 2013

RENACER

Las 4:15 es la hora puntual en la que me despierto las cuatro últimas noches. Pensaba que gracias a mi nueva alimentación, el insomnio se había cansado de mi triste existencia pero veo que es más persistente de lo que creía.

Hoy mi primer encuentro en la embajada de Guinea. Espero que sea tan productivo como la comida de ayer, aunque empiezo a intuir que el camino a recorrer va a ser largo y lleno de dificultades. Hoy me he levantado con fuerzas renovadas. No es que crea que voy a comerme el mundo pero al menos no tengo esa flojera de piernas que hace de mí un alma en pena.

Después de una nutritiva cena a base de brócoli, hoy voy a desayunar un poco de alpiste con leche y una rodaja de piña. Necesito reforzar el área nutricional ya que las últimas semanas había perdido algo de rigor. Nada preocupante, eso sí...

Está nevando. Una estampa entrañable que me trae recuerdos de mi madre. Apenas unos días antes de fallecer, se encontraba en la cama extremadamente débil mientras nevaba en Zaragoza. Le dijo a mi hermana que me llamara para que viera cómo nevaba. Sabía que me encantaba esquiar. Era todo dulzura. Hasta en esos momentos se acordaba de la felicidad ajena. Cómo la echo de menos... Te quiero mamá.

miércoles, 27 de febrero de 2013

DECAIMIENTO

Día duro con claros y sombras. La desinformación y la mentira pueden llevarme a una situación de no retorno. Mientras otros se encuentran apoltronados en su vida maravillosa, yo lucho por respirar y son pequeños detalles los que me asfixian. No hay derecho a pasar lo que estoy pasando, siendo consciente de que estoy haciendo bien las cosas.

Ayer me pesé por la noche y me llevé el enésimo chasco. ¿Tiene sentido tanto sufrimiento para no ver resultado? Mi estado anímico está por los suelos y no sé si lograré recuperarme. Pienso en mis hijos y parece que me subo un poco pero estoy tocado. Francamente tocado...

Comida con Borja, Sonia y Fidel de lo más satisfactoria. I'M IN. Lo he visto claro. Los cebos puestos en Guinea Ecuatorial darán sus frutos tarde o temprano y quiero estar ahí para recogerlos. Quiero a Borja. Tengo el extraño presentimiento de que cuenta conmigo como un verdadero amigo. Menú bastante controlado pese al revuelto de morcilla. El brócoli de la noche ayudó a mitigar penas. Me siento bien aunque con dolor de cabeza.

Qué grande es Oliver pese a que todavía no se de cuenta. Tiempo al tiempo...

Esta mañana he estado corriendo bajo una copiosa nevada y me he sentido feliz. Desearía normalizar mi vida laboral y poder practicar deporte a diario. Sólo así sé que lograría un alto índice de felicidad pese a los agoreros que habitualmente tienden a interponerse en mi camino.

martes, 26 de febrero de 2013

ACORRALADO

Sin darme cuenta me estoy haciendo experto en este tipo de situaciones y no es algo de lo que me sienta orgulloso. Una vez más, me veo en un callejón sin salida acorralado por una manada de lobos y para colmo, el fusil que portaba se ha quedado sin balas. De tanto que se repite esta desgracia, he llegado a elaborar varias tesis resolutas. Las más de las veces, cuando la situación llega a ser irrespirable, surge una solución de emergencia como caída del cielo y tomo una bocanada de aire hasta la próxima vez que vuelva a encontrarme en el mismo lugar con la misma angustia. Otras veces doy palos de ciego y recurro a mi ángel de la guarda, ese que vive en Getafe. El problema de hoy es que miro a los ojos a los lobos que me acechan y me siento cansado, sin ganas de luchar. Pienso en mis hijos y las fuerzas vuelven. Veremos qué nos depara el día...

Ayer recuperé la senda de la dieta equilibrada y al menos mi cuerpo lo mantengo en los límites de bienestar más aconsejable. Beber agua me ayuda a ver las cosas más claras.

No quiero ver a Bea triste. Se me encoge el alma y siento una impotencia estremecedora. No dispongo de las mejores armas para luchar pero me enfrentaré a esta manada con el último aliento que me queda.

Para colmo de males, mi querido vecino de arriba no me ha dejado dormir. Es un pequeño cabrón de un año al que empiezo a cogerle un poco de manía.

lunes, 25 de febrero de 2013

LABERINTO IRRESOLLUTO

Vuelvo al circuito de toboganes y me mareo. Otra noche de domingo en la que apenas he podido dormir cuatro horas. Pienso en mis hijos y una punzada me deja rígido. Los amo tanto que duele, como a Bea, y temo fallarles. A ellos no, por favor.

El fin de semana ha estado lleno de despropósitos gastronómicos. Menos mal que anoche no cené y pude purgar un poco los excesos de antaño. La cabeza es lo único que no me puede fallar. Si es así, estoy perdido.

El maldito chino sigue jodiéndome la vida en la distancia y yo no puedo por menos que soñar que un día le rocío con un bidón de gasolina en medio de la plaza Castilla y le inmolo mientras mi espíritu se calma. Debo emplear todas las artimañas a mi alcance pero estoy cansado, harto de no conseguir desmadejar el embrollo constante que es mi vida. A las 11 otra llamada comprometida, y seguimos...

Me reconforta despertarme de madrugada y arropar a Aidan. Es una de las pocas veces en que me puedo sentir útil. Amo a mis hijos por encima de todas las cosas y dar la vida no sería suficiente para demostrar lo que siento hacia ellos.

Cada vez amanece más temprano y el período de angustia se alarga. No me gustaría vivir en una noche sempiterna pero tanta claridad a las siete de la mañana invita al pesimismo. Me siento desnudo y avergonzado. ¿Cuándo me va a tocar descansar?

Va pasando fría la mañana y los negros nubarrones no se disipan aunque de momento no amenaza a gran tormenta. He soltado el timón y prefiero que el barco siga su destino.

Contra todo pronóstico, las conversaciones con los dos chinos han sido provechosas y, sobre todo, esperanzadoras. Son gente extraña pero respiran, comen y cagan como cualquiera de nosotros y en algo tenemos que parecernos. Me gusta mi perfil negociador aunque a veces peque de blando.

Voy capeando el lunes con más pena que gloria y acompañado de un terrible dolor de cabeza pero es que realmente ahora estoy al filo de todo o nada y la presión la noto. Desconozco los términos en los que se va a dilucidar este combate pero presiento sangre...

Mientras tanto, mis trabas mentales y un frío polar siguen minimizando mi actividad deportiva lo que hace que me cueste una eternidad perder peso. Si lograra salir a correr cuatro veces por semana ya me quedaría poco para lograr la ansiada meta de los 84 kg. Tremenda paradoja... Siento que mi cuerpo por dentro se va purificando pero mis músculos se vuelven laxos. Nunca puedo lograr un pleno. Es mi sino...

miércoles, 20 de febrero de 2013

TRABAJOS FORZADOS

Tres días en Zaragoza y comienzo a estar cansado. Afortunadamente mañana ya vuelvo a Madrid. Estoy loco por abrazar a mi mujer y a mis hijos. Dios, cómo los echo de menos. Ayer recibí un mazazo de consecuencias imprevisibles...El proyecto de Guinea se tambalea y aquí estoy yo en medio de un equipo de más de diez personas dejándose la vida y yo guardándome una información a la espera de lo que hoy me comunique Fidel. Pero pinta mal. Sólo espero que mis amigos guineanos sepan compensarme de algún modo con algún superpetrolero de esos que les sobran.

La dieta va más o menos bien. Aquí en Zaragoza me he bebido un par de Cocacolas Zero y anoche cené un mini de lomo pero noto que voy adelgazando aunque para mi desesperación mis hermanos no notan apenas la pérdida de peso, sobre todo mi hermano Jorge que en el último año habrá perdido como unos 25 kilos y ahora está como un figurín.

El futuro inmediato se presenta turbulento y en estos momentos prefiero no pensar demasiado en ello porque la desesperación no va a llevarme a nada nuevo. Si soy realista, y el proyecto se cae, barajo varias opciones. En breves días puede llegar un aluvión de pedidos de filtros o una ondanada de hostias. En el primer caso, tengo claro que reacometeré el apartado filtros de un modo más profesional. Ya tengo los resortes ajustados para su fabricación correcta e introduciré elementos propios de una red comercial breve pero eficaz. La baza de César no es la que más me agrada pero su necesidad acuciante hace que sea un elemento momentáneamente positivo. Lo que tengo claro es que intensificaré mi labor de fabricante del producto dejando a otros la faceta comercial.

Joder, cómo está trabajando esta gente... El proyecto de Guinea está quedando francamente bonito con lo que espero que sirva para poder presentar dicho proyecto en otros países del ámbito africano y aunque éste sea otra de las ideas que barajo para desarrollar profesionalmente, no estoy precisamente hoy muy esperanzado en su éxito. Sigo aferrándome fuerte a la idea de que la putada del banco de sangre me traiga alguna compensación del país de la alegría negra...

Mi objetivo de alcanzar en báscula los 84 kilos va más lento de lo que imaginaba aunque estoy convencido de que voy por el buen camino. Es obvio que el no hacer deporte diariamente como antaño, ralentiza mucho los resultados pero sigo sintiendo un cálido bienestar cuando veo que mi organismo se va purificando poco a poco.

El cansancio mental puede acabar haciéndome mella. Lo malo es que no encuentro la forma de desestresarme porque el estado de incertidumbre en el que me veo sumido no ayuda lo más  mínimo.

Sueño con el día en el que compro cuatro billetes de avión para Fuerteventura o Formentera y disfruto de una semana de relax absoluto en compañía  de mi familia. Pero veo tan lejano ese sueño. Apenas puedo tocarlo con la punta de los dedos...

Aguanto, resisto, me hundo y me levanto y vuelvo a caer. Mis espaldas están cansadas pero todavía pueden acarrear con un saco más. No pueden flojear mis piernas. Llevo a mis hijos sobre los hombros.

Olvidaba comentar que ayer estuve corriendo por el Parque Grande de Zaragoza. ¡Qué recuerdos! Durante unos diez años de mi vida di vueltas y vueltas al único recinto de mi ciudad que me parece mágico. He pasado grandes momentos corriendo por un parque que además de bonito, me produce unas vibraciones positivas. Gran momento en una etapa convulsa.

Tengo miedo. ¿Nunca voy a poder descansar?

jueves, 14 de febrero de 2013

BREVE

Toda una semana sin pasear por este rincón. Una semana en la que he trabajado duro por el proyecto de Guinea Ecuatorial. Una semana en la que he mantenido mi dieta alimenticia con el consiguiente parón de fin de semana. Siete días duros pero con mayor fortaleza mental para afrontar los retos.
Sigo en estado perezoso pero la lucha es incesante por vencer la desidia.

Se acerca la fecha clave en el proyecto de Guinea y ya he conseguido convencer a Beatriz acerca de la idea de irnos a vivir una temporada a ese país africano. Comienzo a sentir la llamada de la madre tierra. Es como un latido interno que rebota en las paredes de tu cuerpo. Puedo oír los tambores...

La dieta sigue más o menos bien, con algún ligero desliz apenas reseñable. Con lo que no puedo es con el deporte. La excusa del frío es despreciable. Mi cabeza también.


martes, 5 de febrero de 2013

EL TAROT

La espera se hace larga cuando realmente no sabes lo que esperas. Tuerzo el gesto y miro a la pantalla del móvil pero realmente no sé si tiene que entrar una llamada o un correo, si ni tan siquiera debe encenderse el artilugio del demonio. Los días pasan muy lentamente pero cuando echo la vista atrás, en un suspiro han pasado diez años y mis niños crecen y apenas me doy cuenta.

Hoy me he despertado con el amargo presentimiento de que el proyecto de Guinea es una cortina de humo de Borja y sus amigos con una finalidad desconocida para mí. Quiero sacudirme la tristeza de un plumazo pero pesa mucho y es viscosa. Una ducha caliente puede ser una buena solución. Demasiados frentes abiertos en Colombia, Guinea, Moldavia, Humanes de Madrid... Todo me parecen castillos en el aire que se desvanecen a mis pies. Yo mismo floto en un fluido gaseoso por el que no sé desplazarme. Caras serias y aviesas, voces amenazantes. Levantarte sin preocupaciones parece una quimera inalcanzable. Hasta pienso en visitar un quiromante...

Ayer comí bastante bien, con abundancia de verduras y proteínas aunque después de correr olvidé ingerir el desayuno lo que unido a mi sesión de jogging hizo del día una jornada políticamente correcta. Siento que me encuentro en una encrucijada en la que en cualquier momento se puede desmoronar mi fortaleza mental y darle rienda suelta a mi gula incontenible aunque mientras escribo estas líneas refuerzo mi idea de seguir luchando sin desmayo lo que da sentido pleno a la creación de este blog aparentemente sinsentido y anacrónico. La motivación por las cosas bien hechas y el amor por mis hijos , los cuales espero que algún día lean esta bitácora y puedan  conocer un poco mejor a su padre y sobre todo que me comprendan.

Espera hoy una jornada agridulce en la que me gustaría poder ver luz al final del túnel pero que la parquedad de medios y la tensión de los que me rodean hacen que no pueda disfrutar de las dificultades. Guinea es una quimera pero quién sabe si un día se hará realidad.

Hoy se están produciendo un cúmulo de buenas noticias inesperadas, sobre todo después de los malos augurios provenientes de la madrugada.

lunes, 4 de febrero de 2013

CONTRADICCIÓN

Quizás hacía más de dos años que no pasaba un domingo tan tranquilo y, sobre todo, que no me despertaba siendo ya lunes con esa sempiterna sensación de ahogo que no me dejaba dormir.

La dieta ha sido ligeramente trastocada este fin de semana, como el anterior, aunque sigo teniendo vetada la Coca-Cola y el pan, pero es que el sábado hice un cocido para chuparse los dedos y di rienda suelta a mi imaginación. No creo que ese fuera el gran exceso de esos días. Me decanto por las tres y cuatro veces  que me levanté a picar algo y, por supuesto, las cinco cervezas del viernes por la noche en el pub de Alphonso. Sigo satisfecho con mi alimentación aunque no la llevo tan al extremo como en los inicios hace tres semanas. La asignatura pendiente sigue siendo el deporte. Esta semana fui a correr el martes a las 6 de la mañana y fue una experiencia maravillosa. Hacía tiempo que no revivía el correr a solas con la única compañía de la luna y mi perra. Ver amanecer mientras el sudor atempera tu cuerpo y comenzar a notar que tu silueta va tomando las medidas que tú esperas. El problema vino cuando a la mañana siguiente volví a cambiarme para correr a esas horas intempestivas y una vez en el parque noté unos pinchazos en la pierna derecha. Tras un par de intentonas, tuve que desistir y volví a casa con el sabor amargo de la derrota. Las conclusiones que saco de esta infausta experiencia es que quizás tenga que olvidarme de correr e intentar engancharme a la bici, el spinning y la natación. Si es así, echaré de menos mis sesiones matutinas en el Parque Polvoranca aunque no es menos cierto que tengo que volver a intentarlo.

Fin de semana de esperanzas puestas en Guinea Ecuatorial, en ese banco de sangre que puede dar un giro de rumbo en las andanzas de esta familia que se quiere mucho y que quiere permanecer unida. Fin de semana de escándalos políticos y financieros que me alejan cada vez más de un país podrido en sus raíces. Fin de semana de tranquilidad.

Al final me he ido a correr esta mañana y pese a los dolores en la pierna derecha y la permanente sensación de ir muy lento, he finalizado con un tiempo más que aceptable. El palo me lo he llevado cuando me he pesado y he visto que desde que inicié la dieta hace ya tres semanas tan solo he adelgazado dos kilos. Quizás se deba a los excesos del fin de semana pero pensaba que habría perdido ya entre tres kilos y cuatro. Esto no me hace tirar la toalla sino todo lo contrario. Me reafirmo en mi intención de perder 10 kilos, de estar en plena forma física y, sobre todo, de conseguir sanear mi organismo del duro castigo al que le he sometido en los últimos años.

Algo que empiezo a vislumbrar con meridiana certeza es que el objetivo que da título a este blog no voy a poder cumplirlo, al menos este año ya que el dolor de la pierna derecha al correr, en lugar de remitir se agudiza y aparecen diferentes molestias dependiendo la época del año. No quedará por el intento, pero lo veo francamente complicado.

Este fin de semana he visto dos películas de reciente estreno: "The flight" y "La felicidad nunca viene sola". De la primera diré que pese a que la película no aporta nada reseñable y que podría ser una de tantas, merece la pena verla por el estupendo trabajo de Denzel Washington. De la segunda que es previsible, boba, insustancial y prescindible pero admirar la belleza de Sophie Marceau en unos espléndidos cuarenta años solo comparables a los de Monica Belucci, es razón más que suficiente para disfrutarla y hasta para comprarla en Blue Ray si es necesario. ¡Qué monumento de mujer!