Mucho tiempo sin pasar por mi rincón favorito. Podría referir mil excusas aunque ninguna válida porque parte de mi terapia para no perder la senda elegida fue escribir en esta bitácora todos los días. Soy muy dado a refugiarme en subterfugios vanos que no hacen sino esconder mis inseguridades, pero al contrario que en otras ocasiones, vuelvo y sé que es para no irme jamás.Han sido estas dos semanas muy intensas en el plano de los negocios y cierto es que comienzan a vislumbrarse los triunfos por los que tanto he luchado. Esa batalla feroz ha ido dejando huellas en mi cuerpo pero es así el modo en el que curtimos la vida. Mentalmente me he fortalecido mucho pero he tenido ataques inesperados que han dejado mi reserva de energías bajo mínimos. Es ahora el momento en el que debo tomar un respiro y preparar bien la batalla final.
En cuanto al estilo saludable de vida que llevo por bandera desde comienzos de año, parece que se va consolidando y con algún que otro traspié habitual los fines de semana, llevo a rajatabla los desayunos plenos de frutas y cereales, así como la ausencia de Cocacola y bebidas carbohidratadas en general. Apenas pruebo el pan y los fritos han desaparecido totalmente de mi dieta. En el debe mencionaría que las cenas no acaban de ser lo frugales que deberían y que los fines de semana doy rienda suelta a mi imaginación desbordante y lujuriosa cometiendo pequeños excesos que en nada me benefician pero al fin y al cabo, qué sería de la vida sin esas licencias pecaminosas.
Sigue siendo el deporte mi talón de Aquiles. No salgo a correr más allá de una o dos veces por semana y eso lastra mi recuperación mental plena. Trato de encontrar un deporte que me apasione para entremezclarlo con las sesiones de jogging pero no logro resultados reales. Siento la llamada de la montaña con toda su plenitud pero no se dan las circunstancias adecuadas y con la próxima marcha a Guinea en el horizonte, necesitaría reorganizar este aspecto tan crucial de mi existencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario