jueves, 28 de febrero de 2013

RENACER

Las 4:15 es la hora puntual en la que me despierto las cuatro últimas noches. Pensaba que gracias a mi nueva alimentación, el insomnio se había cansado de mi triste existencia pero veo que es más persistente de lo que creía.

Hoy mi primer encuentro en la embajada de Guinea. Espero que sea tan productivo como la comida de ayer, aunque empiezo a intuir que el camino a recorrer va a ser largo y lleno de dificultades. Hoy me he levantado con fuerzas renovadas. No es que crea que voy a comerme el mundo pero al menos no tengo esa flojera de piernas que hace de mí un alma en pena.

Después de una nutritiva cena a base de brócoli, hoy voy a desayunar un poco de alpiste con leche y una rodaja de piña. Necesito reforzar el área nutricional ya que las últimas semanas había perdido algo de rigor. Nada preocupante, eso sí...

Está nevando. Una estampa entrañable que me trae recuerdos de mi madre. Apenas unos días antes de fallecer, se encontraba en la cama extremadamente débil mientras nevaba en Zaragoza. Le dijo a mi hermana que me llamara para que viera cómo nevaba. Sabía que me encantaba esquiar. Era todo dulzura. Hasta en esos momentos se acordaba de la felicidad ajena. Cómo la echo de menos... Te quiero mamá.

miércoles, 27 de febrero de 2013

DECAIMIENTO

Día duro con claros y sombras. La desinformación y la mentira pueden llevarme a una situación de no retorno. Mientras otros se encuentran apoltronados en su vida maravillosa, yo lucho por respirar y son pequeños detalles los que me asfixian. No hay derecho a pasar lo que estoy pasando, siendo consciente de que estoy haciendo bien las cosas.

Ayer me pesé por la noche y me llevé el enésimo chasco. ¿Tiene sentido tanto sufrimiento para no ver resultado? Mi estado anímico está por los suelos y no sé si lograré recuperarme. Pienso en mis hijos y parece que me subo un poco pero estoy tocado. Francamente tocado...

Comida con Borja, Sonia y Fidel de lo más satisfactoria. I'M IN. Lo he visto claro. Los cebos puestos en Guinea Ecuatorial darán sus frutos tarde o temprano y quiero estar ahí para recogerlos. Quiero a Borja. Tengo el extraño presentimiento de que cuenta conmigo como un verdadero amigo. Menú bastante controlado pese al revuelto de morcilla. El brócoli de la noche ayudó a mitigar penas. Me siento bien aunque con dolor de cabeza.

Qué grande es Oliver pese a que todavía no se de cuenta. Tiempo al tiempo...

Esta mañana he estado corriendo bajo una copiosa nevada y me he sentido feliz. Desearía normalizar mi vida laboral y poder practicar deporte a diario. Sólo así sé que lograría un alto índice de felicidad pese a los agoreros que habitualmente tienden a interponerse en mi camino.

martes, 26 de febrero de 2013

ACORRALADO

Sin darme cuenta me estoy haciendo experto en este tipo de situaciones y no es algo de lo que me sienta orgulloso. Una vez más, me veo en un callejón sin salida acorralado por una manada de lobos y para colmo, el fusil que portaba se ha quedado sin balas. De tanto que se repite esta desgracia, he llegado a elaborar varias tesis resolutas. Las más de las veces, cuando la situación llega a ser irrespirable, surge una solución de emergencia como caída del cielo y tomo una bocanada de aire hasta la próxima vez que vuelva a encontrarme en el mismo lugar con la misma angustia. Otras veces doy palos de ciego y recurro a mi ángel de la guarda, ese que vive en Getafe. El problema de hoy es que miro a los ojos a los lobos que me acechan y me siento cansado, sin ganas de luchar. Pienso en mis hijos y las fuerzas vuelven. Veremos qué nos depara el día...

Ayer recuperé la senda de la dieta equilibrada y al menos mi cuerpo lo mantengo en los límites de bienestar más aconsejable. Beber agua me ayuda a ver las cosas más claras.

No quiero ver a Bea triste. Se me encoge el alma y siento una impotencia estremecedora. No dispongo de las mejores armas para luchar pero me enfrentaré a esta manada con el último aliento que me queda.

Para colmo de males, mi querido vecino de arriba no me ha dejado dormir. Es un pequeño cabrón de un año al que empiezo a cogerle un poco de manía.

lunes, 25 de febrero de 2013

LABERINTO IRRESOLLUTO

Vuelvo al circuito de toboganes y me mareo. Otra noche de domingo en la que apenas he podido dormir cuatro horas. Pienso en mis hijos y una punzada me deja rígido. Los amo tanto que duele, como a Bea, y temo fallarles. A ellos no, por favor.

El fin de semana ha estado lleno de despropósitos gastronómicos. Menos mal que anoche no cené y pude purgar un poco los excesos de antaño. La cabeza es lo único que no me puede fallar. Si es así, estoy perdido.

El maldito chino sigue jodiéndome la vida en la distancia y yo no puedo por menos que soñar que un día le rocío con un bidón de gasolina en medio de la plaza Castilla y le inmolo mientras mi espíritu se calma. Debo emplear todas las artimañas a mi alcance pero estoy cansado, harto de no conseguir desmadejar el embrollo constante que es mi vida. A las 11 otra llamada comprometida, y seguimos...

Me reconforta despertarme de madrugada y arropar a Aidan. Es una de las pocas veces en que me puedo sentir útil. Amo a mis hijos por encima de todas las cosas y dar la vida no sería suficiente para demostrar lo que siento hacia ellos.

Cada vez amanece más temprano y el período de angustia se alarga. No me gustaría vivir en una noche sempiterna pero tanta claridad a las siete de la mañana invita al pesimismo. Me siento desnudo y avergonzado. ¿Cuándo me va a tocar descansar?

Va pasando fría la mañana y los negros nubarrones no se disipan aunque de momento no amenaza a gran tormenta. He soltado el timón y prefiero que el barco siga su destino.

Contra todo pronóstico, las conversaciones con los dos chinos han sido provechosas y, sobre todo, esperanzadoras. Son gente extraña pero respiran, comen y cagan como cualquiera de nosotros y en algo tenemos que parecernos. Me gusta mi perfil negociador aunque a veces peque de blando.

Voy capeando el lunes con más pena que gloria y acompañado de un terrible dolor de cabeza pero es que realmente ahora estoy al filo de todo o nada y la presión la noto. Desconozco los términos en los que se va a dilucidar este combate pero presiento sangre...

Mientras tanto, mis trabas mentales y un frío polar siguen minimizando mi actividad deportiva lo que hace que me cueste una eternidad perder peso. Si lograra salir a correr cuatro veces por semana ya me quedaría poco para lograr la ansiada meta de los 84 kg. Tremenda paradoja... Siento que mi cuerpo por dentro se va purificando pero mis músculos se vuelven laxos. Nunca puedo lograr un pleno. Es mi sino...

miércoles, 20 de febrero de 2013

TRABAJOS FORZADOS

Tres días en Zaragoza y comienzo a estar cansado. Afortunadamente mañana ya vuelvo a Madrid. Estoy loco por abrazar a mi mujer y a mis hijos. Dios, cómo los echo de menos. Ayer recibí un mazazo de consecuencias imprevisibles...El proyecto de Guinea se tambalea y aquí estoy yo en medio de un equipo de más de diez personas dejándose la vida y yo guardándome una información a la espera de lo que hoy me comunique Fidel. Pero pinta mal. Sólo espero que mis amigos guineanos sepan compensarme de algún modo con algún superpetrolero de esos que les sobran.

La dieta va más o menos bien. Aquí en Zaragoza me he bebido un par de Cocacolas Zero y anoche cené un mini de lomo pero noto que voy adelgazando aunque para mi desesperación mis hermanos no notan apenas la pérdida de peso, sobre todo mi hermano Jorge que en el último año habrá perdido como unos 25 kilos y ahora está como un figurín.

El futuro inmediato se presenta turbulento y en estos momentos prefiero no pensar demasiado en ello porque la desesperación no va a llevarme a nada nuevo. Si soy realista, y el proyecto se cae, barajo varias opciones. En breves días puede llegar un aluvión de pedidos de filtros o una ondanada de hostias. En el primer caso, tengo claro que reacometeré el apartado filtros de un modo más profesional. Ya tengo los resortes ajustados para su fabricación correcta e introduciré elementos propios de una red comercial breve pero eficaz. La baza de César no es la que más me agrada pero su necesidad acuciante hace que sea un elemento momentáneamente positivo. Lo que tengo claro es que intensificaré mi labor de fabricante del producto dejando a otros la faceta comercial.

Joder, cómo está trabajando esta gente... El proyecto de Guinea está quedando francamente bonito con lo que espero que sirva para poder presentar dicho proyecto en otros países del ámbito africano y aunque éste sea otra de las ideas que barajo para desarrollar profesionalmente, no estoy precisamente hoy muy esperanzado en su éxito. Sigo aferrándome fuerte a la idea de que la putada del banco de sangre me traiga alguna compensación del país de la alegría negra...

Mi objetivo de alcanzar en báscula los 84 kilos va más lento de lo que imaginaba aunque estoy convencido de que voy por el buen camino. Es obvio que el no hacer deporte diariamente como antaño, ralentiza mucho los resultados pero sigo sintiendo un cálido bienestar cuando veo que mi organismo se va purificando poco a poco.

El cansancio mental puede acabar haciéndome mella. Lo malo es que no encuentro la forma de desestresarme porque el estado de incertidumbre en el que me veo sumido no ayuda lo más  mínimo.

Sueño con el día en el que compro cuatro billetes de avión para Fuerteventura o Formentera y disfruto de una semana de relax absoluto en compañía  de mi familia. Pero veo tan lejano ese sueño. Apenas puedo tocarlo con la punta de los dedos...

Aguanto, resisto, me hundo y me levanto y vuelvo a caer. Mis espaldas están cansadas pero todavía pueden acarrear con un saco más. No pueden flojear mis piernas. Llevo a mis hijos sobre los hombros.

Olvidaba comentar que ayer estuve corriendo por el Parque Grande de Zaragoza. ¡Qué recuerdos! Durante unos diez años de mi vida di vueltas y vueltas al único recinto de mi ciudad que me parece mágico. He pasado grandes momentos corriendo por un parque que además de bonito, me produce unas vibraciones positivas. Gran momento en una etapa convulsa.

Tengo miedo. ¿Nunca voy a poder descansar?

jueves, 14 de febrero de 2013

BREVE

Toda una semana sin pasear por este rincón. Una semana en la que he trabajado duro por el proyecto de Guinea Ecuatorial. Una semana en la que he mantenido mi dieta alimenticia con el consiguiente parón de fin de semana. Siete días duros pero con mayor fortaleza mental para afrontar los retos.
Sigo en estado perezoso pero la lucha es incesante por vencer la desidia.

Se acerca la fecha clave en el proyecto de Guinea y ya he conseguido convencer a Beatriz acerca de la idea de irnos a vivir una temporada a ese país africano. Comienzo a sentir la llamada de la madre tierra. Es como un latido interno que rebota en las paredes de tu cuerpo. Puedo oír los tambores...

La dieta sigue más o menos bien, con algún ligero desliz apenas reseñable. Con lo que no puedo es con el deporte. La excusa del frío es despreciable. Mi cabeza también.


martes, 5 de febrero de 2013

EL TAROT

La espera se hace larga cuando realmente no sabes lo que esperas. Tuerzo el gesto y miro a la pantalla del móvil pero realmente no sé si tiene que entrar una llamada o un correo, si ni tan siquiera debe encenderse el artilugio del demonio. Los días pasan muy lentamente pero cuando echo la vista atrás, en un suspiro han pasado diez años y mis niños crecen y apenas me doy cuenta.

Hoy me he despertado con el amargo presentimiento de que el proyecto de Guinea es una cortina de humo de Borja y sus amigos con una finalidad desconocida para mí. Quiero sacudirme la tristeza de un plumazo pero pesa mucho y es viscosa. Una ducha caliente puede ser una buena solución. Demasiados frentes abiertos en Colombia, Guinea, Moldavia, Humanes de Madrid... Todo me parecen castillos en el aire que se desvanecen a mis pies. Yo mismo floto en un fluido gaseoso por el que no sé desplazarme. Caras serias y aviesas, voces amenazantes. Levantarte sin preocupaciones parece una quimera inalcanzable. Hasta pienso en visitar un quiromante...

Ayer comí bastante bien, con abundancia de verduras y proteínas aunque después de correr olvidé ingerir el desayuno lo que unido a mi sesión de jogging hizo del día una jornada políticamente correcta. Siento que me encuentro en una encrucijada en la que en cualquier momento se puede desmoronar mi fortaleza mental y darle rienda suelta a mi gula incontenible aunque mientras escribo estas líneas refuerzo mi idea de seguir luchando sin desmayo lo que da sentido pleno a la creación de este blog aparentemente sinsentido y anacrónico. La motivación por las cosas bien hechas y el amor por mis hijos , los cuales espero que algún día lean esta bitácora y puedan  conocer un poco mejor a su padre y sobre todo que me comprendan.

Espera hoy una jornada agridulce en la que me gustaría poder ver luz al final del túnel pero que la parquedad de medios y la tensión de los que me rodean hacen que no pueda disfrutar de las dificultades. Guinea es una quimera pero quién sabe si un día se hará realidad.

Hoy se están produciendo un cúmulo de buenas noticias inesperadas, sobre todo después de los malos augurios provenientes de la madrugada.

lunes, 4 de febrero de 2013

CONTRADICCIÓN

Quizás hacía más de dos años que no pasaba un domingo tan tranquilo y, sobre todo, que no me despertaba siendo ya lunes con esa sempiterna sensación de ahogo que no me dejaba dormir.

La dieta ha sido ligeramente trastocada este fin de semana, como el anterior, aunque sigo teniendo vetada la Coca-Cola y el pan, pero es que el sábado hice un cocido para chuparse los dedos y di rienda suelta a mi imaginación. No creo que ese fuera el gran exceso de esos días. Me decanto por las tres y cuatro veces  que me levanté a picar algo y, por supuesto, las cinco cervezas del viernes por la noche en el pub de Alphonso. Sigo satisfecho con mi alimentación aunque no la llevo tan al extremo como en los inicios hace tres semanas. La asignatura pendiente sigue siendo el deporte. Esta semana fui a correr el martes a las 6 de la mañana y fue una experiencia maravillosa. Hacía tiempo que no revivía el correr a solas con la única compañía de la luna y mi perra. Ver amanecer mientras el sudor atempera tu cuerpo y comenzar a notar que tu silueta va tomando las medidas que tú esperas. El problema vino cuando a la mañana siguiente volví a cambiarme para correr a esas horas intempestivas y una vez en el parque noté unos pinchazos en la pierna derecha. Tras un par de intentonas, tuve que desistir y volví a casa con el sabor amargo de la derrota. Las conclusiones que saco de esta infausta experiencia es que quizás tenga que olvidarme de correr e intentar engancharme a la bici, el spinning y la natación. Si es así, echaré de menos mis sesiones matutinas en el Parque Polvoranca aunque no es menos cierto que tengo que volver a intentarlo.

Fin de semana de esperanzas puestas en Guinea Ecuatorial, en ese banco de sangre que puede dar un giro de rumbo en las andanzas de esta familia que se quiere mucho y que quiere permanecer unida. Fin de semana de escándalos políticos y financieros que me alejan cada vez más de un país podrido en sus raíces. Fin de semana de tranquilidad.

Al final me he ido a correr esta mañana y pese a los dolores en la pierna derecha y la permanente sensación de ir muy lento, he finalizado con un tiempo más que aceptable. El palo me lo he llevado cuando me he pesado y he visto que desde que inicié la dieta hace ya tres semanas tan solo he adelgazado dos kilos. Quizás se deba a los excesos del fin de semana pero pensaba que habría perdido ya entre tres kilos y cuatro. Esto no me hace tirar la toalla sino todo lo contrario. Me reafirmo en mi intención de perder 10 kilos, de estar en plena forma física y, sobre todo, de conseguir sanear mi organismo del duro castigo al que le he sometido en los últimos años.

Algo que empiezo a vislumbrar con meridiana certeza es que el objetivo que da título a este blog no voy a poder cumplirlo, al menos este año ya que el dolor de la pierna derecha al correr, en lugar de remitir se agudiza y aparecen diferentes molestias dependiendo la época del año. No quedará por el intento, pero lo veo francamente complicado.

Este fin de semana he visto dos películas de reciente estreno: "The flight" y "La felicidad nunca viene sola". De la primera diré que pese a que la película no aporta nada reseñable y que podría ser una de tantas, merece la pena verla por el estupendo trabajo de Denzel Washington. De la segunda que es previsible, boba, insustancial y prescindible pero admirar la belleza de Sophie Marceau en unos espléndidos cuarenta años solo comparables a los de Monica Belucci, es razón más que suficiente para disfrutarla y hasta para comprarla en Blue Ray si es necesario. ¡Qué monumento de mujer!