Toda una semana sin pasear por este rincón. Una semana en la que he trabajado duro por el proyecto de Guinea Ecuatorial. Una semana en la que he mantenido mi dieta alimenticia con el consiguiente parón de fin de semana. Siete días duros pero con mayor fortaleza mental para afrontar los retos.
Sigo en estado perezoso pero la lucha es incesante por vencer la desidia.
Se acerca la fecha clave en el proyecto de Guinea y ya he conseguido convencer a Beatriz acerca de la idea de irnos a vivir una temporada a ese país africano. Comienzo a sentir la llamada de la madre tierra. Es como un latido interno que rebota en las paredes de tu cuerpo. Puedo oír los tambores...
La dieta sigue más o menos bien, con algún ligero desliz apenas reseñable. Con lo que no puedo es con el deporte. La excusa del frío es despreciable. Mi cabeza también.

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