Semana de lluvias, de luces y sombras, de miedos, de sobresaltos, de muchos kilómetros en la carretera. Semana que acaba con dudas. La tierra se empapa para afrontar un verano que se torna duro.
Sigo sin hacer deporte y comienzo a perder fuerza mental. Noto como los objetivos se difuminan con el carboncillo de la rutina y esa firmeza mantenida los dos últimos meses se torna laxa. Vuelvo a escribir porque es así como recupero energía. Imaginando un mundo ideal en el que la palabra sufrimiento carece de significado.
Anoche en el programa de "Un país para comérselo" derramé unas lágrimas sentidas en honor a la tierra que me vio nacer y donde tanto sufrí y tanto gocé. Una tierra con la que mantengo una relación de amor odio que me supera aunque ayer me diera cuenta hacia dónde se nivela la balanza. Multitud de recuerdos agolpados en treinta minutos de recorrido por bares y callejuelas que forjaron buena parte de lo que hoy soy. ¿Y qué soy? Tengo una idea un tanto desdibujada de mi realidad. ¿Será amor desmedido? ¿Falta de rigor? ¿Fatiga?
Nueva reunión en Yuncos, nuevos objetivos laborales, viejos temores asociados a épocas de incertidumbre donde sigo oteando a lo lejos países que marcan metas más diáfanas que las que hoy en día me mediatizan.
Mi ahijado Miguel Angel ya está viviendo en NY con su mujer. No tengo por menos que sentir envidia sana. Lo imagino paseando por Central Park y me pregunto por qué no yo. Quizás gaste demasiada energía deseando y la pierdo a la hora de actuar.
Las gotas de lluvia enturbian un silencio hosco que hoy se presenta molesto. Disimulo fortaleza cuando me tiemblan las piernas y sólo espero una señal para cambiar el rumbo. ¡Qué perdido estoy!
Ha muerto Hugo Chávez y tengo sentimientos encontrados. Siempre lo he tenido por un charlatán de feria, un bufón atormentado y un experto maquiavelo pero luchó por los suyos y se enfrentó con todos aquellos a los que hoy repudio, a los causantes de la ruina que está trayendo suicidios y miseria a hogares que hasta hace nada anidaban sueños de futuro. Descanse en paz en cualquier caso...
Esto va por el comandante y sus causas perdidas, como las mías...
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