Hoy he conseguido despertarme a las 5 de la mañana lo que es un logro visto mis antecedentes. No logro arrancarme esa extraña sensación de desasosiego que me persigue por todos los rincones pese a que ayer fue un día cargado de buenas noticias y lluvioso,como a mí me gustan.
Tras una jornada dietética de lo más saludable, por la noche di buena cuenta de un bocadillo de salami que acabó por dar al traste con la jornada. Pese a ello espero ir a correr esta mañana después de llevar a mis hijos al colegio y así mitigar los pecados de ayer.
He cumplido. Me he armado de valor y he ido a correr aunque un intenso dolor en la pierna derecha me ha acompañado en todo el recorrido. Al final he logrado acabarlo entero y en un tiempo moderadamente bueno. Ahora mi cabeza está mejor y este fin de semana sólo quiero tener ojos para mis hijos.
De vez en cuando me gusta que mi espíritu se escape a Menorca, de un paseo por el faro de Cala'n Bosch, respire profundamente la brisa marina y, tras contemplar un atardecer en Macareleta, vuelva a la gris y anodina rutina de Madrid.
De nuevo aquí, sin miedo al futuro pero sin ilusiones. Pierdo la perspectiva de mi realidad y acabo devorado por un triste sino. Tan solo me quedan lágrimas en los ojos y un cansancio crónico. Hoy no preguntaré cuándo, ni por qué. Hoy tan solo toca lamerse las heridas...

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