sábado, 6 de septiembre de 2014

ADOLESCENCIA

Criar a un adolescente es algo tan difícil como ser adolescente. ¿Y quién nos enseña a hacer ambas cosas? Nadie. Ambas etapas son un grano en el culo que debemos sufrir, unos en silencio y otros entre quejas lastimeras reconocibles a millas de distancia.
La adolescencia es esa etapa hermosa donde Mariví te regala un día una versión gastada de "Cien años de soledad" con una dedicatoria en su primera página apenas legible, y las desnudas murallas de Macondo te acogen en un mundo hasta ahora desconocido donde "muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo."
Adolescencia es derribar el mito de aquel super héroe todopoderoso que era tu padre para pasar a ser un bulto sospechoso, censor y toca pelotas que solo sirve para sufragar tus incontables gastos.
Adolescencia es disfrutar un amanecer junto a Luisa en aquella playa donde hace un par de años levantabas castillos bajo la atenta mirada de tu madre, esa que ahora se avergonzaría al ver como intento besar a Inés entre tanta belleza.
Adolescencia es volverte inmortal e invencible. Nada nos detiene. Nadie nos comprende. El ejército de posters que jalonan nuestra morada nos dotan de un círculo de fuerza que nadie puede franquear.
Adolescencia es no poder comer desde que Yolanda cortó conmigo. Esa inmortalidad y fuerza todopoderosa se derrumba de un plumazo ante el rechazo del amor de mi vida. Ya no habrá otra como ella. Y encima me dicen que la han visto besarse con Carlos el mismo día que me destrozó el corazón en mil pedazos.
Adolescencia es comprender a Hermann Hess. Deborar en una noche insomne "Shiddarta" y discutir con tu profesor de filosofía porque no deja leer en clase "El lobo estepario". Puto nazi inquisidor.
Adolescencia es vibrar con "Los Nickis" en un concierto clandestino mientras besas furtivamente a Olga, para acabar durmiendo en un garage público escondidos de las garras del vigilante de turno. Mamá piensa que estoy plácidamente en casa de Fernando. O no lo piensa.
Adolescencia es no.
Adolescencia es robar los discos de Bob Dylan a tu padre y descubrir que te ha estado mintiendo todos estos años con su historia barata del mundo del arco iris. "How many roads must a man walk down, before they call him a man, how many seas must a white dove sail, before she sleeps in the sand, how many times must the cannonballs fly, before they are forever banned, the answer my friend is blowing in the air."
Adolescencia es derribar murallas sin pensar en las consecuencias. Correr, abrir, ver, descubrir y seguir corriendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario