sábado, 4 de abril de 2015

CHICO & RITA

Días de sombras, alejado de mis dos pedazos de vida. Días en que tengo que pedir permiso para ver a las dos criaturas que dan sentido a mi existencia. Días duros.

Las noches se hacen largas en un cuarto extraño que hasta hace nada era tan cercano. Pienso en vosotros cada segundo que el aliento alarga mi melancolía. Pienso en vosotros y pese a ser feliz durante una fracción de tiempo ridícula, la angustia de no veros se apodera de mí y me siento encerrado en vida en un ataúd con la crueldad añadida de que puedo veros por un agujero y pese a que sonreís, un poso de tristeza ensombrece la escena. Y yo me desgarro por el dolor de no tocaros, de no sentiros. No os vayáis nunca de ese espacio visual. Este dolor que me abrasa es soportable comparado con la idea de no veros jamás.

Ayer tuve un hermoso consuelo. Ayer, cuando la madrugada engullía todo a su paso, vi "Chico & Rita", y por un momento me olvidé de mi angustioso presente y buceé por un pasado que ya no volverá pero que fue, y fue tan intenso como la historia de amor entre Chico y Rita, una de esas historias llena de pasión, de ternura, de amargura, de vida. Una historia que bien pudo haber sido la mía y una banda sonora mil y una veces soñada. 

Mi Chico nunca encontró una Rita pero os tengo a vosotros y esa es otra intensa historia de amor, de las que me hacen llorar. Y ayer lo hice. Pero fui feliz. Al menos por un instante en que vuestra imagen correteando detrás de un balón no martilleaba mis escasas ganas de vivir.

Y nosotros preocupándonos por el dinero, por si Podemos gana las elecciones, por el arsenal atómico de Irán, por la corrupción. Si lo único importante es la mirada sensual de Rita y esos dedos infinitos de Chico que acarician el piano con tierna lascivia. Y éste gime de placer...

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