Ayer fui a correr por primera vez en 20 días y lo cierto es que me sentí extremadamente débil. Fue así que finalicé el recorrido que habitualmente hago en 49', en algo menos de53'. Un tiempo deleznable pero pese a ello no me sentí frustrado. Siento plenamente que estoy disputando una prueba de fondo y tengo que ir paso a paso, con constancia y decisión. Sólo así lograré alcanzar mis metas aunque cada vez soy más consciente que en el caso que nos atañe, la meta que ansío alcanzar es la del bienestar físico y mental, y eso presiento que lo lograré a poco que no decaiga en mi actitud.
Visité a Carmen, la doctora, con el fin de que me recetara los medicamentos que me mandaron en el Hospital y la verdad es que se tomó un poco a sorna el tema del azúcar. Yo me sentí un tanto indignado pero a la vez me tranquilicé y nos citamos al mes de mayo para realizar unos análisis a conciencia en los que determinaría si realmente estoy en el umbral de la diabetes o fue tan solo una falsa alarma gracias a la cual encontré el camino del bienestar. Para esa fecha faltan unos cuatro meses, tiempo en el cuál me gustaría pesar 82 kilos y tener el índice de glucosa en sangre por debajo de 100. Creo que si sigo firmemente con la tabla alimenticia que me he fijado y aumento mi carencia de ejercicios, no será muy complicado llegar a esos baremos.Cuando en otras ocasiones me he fijado metas de esta índole, siempre imaginaba al final del trayecto un opíparo banquete donde me resarciera de tantos sacrificios inhumanos. Curiosamente en esta ocasión no es así. No me apetece darme un atracón exacerbado repleto de carbohidratos y grasas polisaturadas. Me gusta pensar en aquel bañador verde de Billabong que Bea me compró hace tres veranos y que todavía no he podido estrenar. Recuerdo que por aquellos tiempos había adelgazado del orden de 7 u 8 kilos. El motivo creo que fue la boda de Marta y David y llegué a tener un tipín de lo más agraciado. Bea trajo de Nassica ese bañador pero no había forma de que entrara en mi cintura. Pues bien, esa es una de mis metas. Zambullirme este verano en la piscina con él puesto. Veremos a ver...
Me he despertado con la confesión fresca del ciclista Amstrong admitiendo su dopaje en su carrera de modo sistemático y alevoso. Pese a la conmoción mundial, a mí la noticia no me ha producido ni frío ni calor. Yo crecí al abrigo de la sombra espigada de Induráin y pese a que sospecho que el navarro tampoco tuvo que subir los puertos franceses sólo con sobaós, miraré para otro lado y seguiré manteniendo fresca en mi memoria aquella imagen en la contrarreloj de Futuroscope en la que dobló a Chiapucci con una sonrisa bonachona y unas piernas de magnesio.
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